THE NAME – Identidem, 2011

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Comenzado el año, los vizcaínos THE NAME se encuentran inmersos en la composición y pre-producción de su próximo álbum, aún sin fecha de edición. Cuando llegó “Identidem” (2011) a nuestras manos nos pareció una buena forma de hacer más corta la espera realizar una review del mismo. Desde el disco objeto de esta reseña y la actualidad el grupo ha ofrecido conciertos, conciertos y más conciertos…, participado en el Wolfest de Bilbao y en el festival de Emisión Pirata “Cuatro décadas de Radio Rock”, resultando ganadores del Premio Musicópolis y el Premio Especial del Público. Casi nada en cuestión de actividad…¿no?

Es curioso observar la evolución del grupo desde su maqueta “The Name” (2004) hasta este “Identidem” (2011) pasando por su primer largo, “…As We Are” (2007). Muchos años desde que el grupo se formara en enero de 2003, que dan para mucho, y para hablar largo y tendido sobre ello. Iremos al meollo, o al menos lo intentaremos.

Partiendo de una base asentada en un metal melódico moderno quizás cercano a unos NEVERMORE / INSIGHT AFTER DOOMSDAY (hablo de la demo), THE NAME –sin desvestirse de esa contemporaneidad de sus inicios- amplía su radio de acción en su primer disco, “…As We Are”, donde ya podemos observar una divergencia de ideas que tendría su culmen en este “Identidem”.

En efecto, “Identidem” es talentoso, virtuoso, genial por momentos, sin embargo es todo excepto “identidad”. Pierde la personalidad de aquella demo de hace casi una década, en la que todo era más homogéneo, e igualmente fija la vista en esa dispersión estilística ya observada en temas de su anterior trabajo, como Tu Disfraz (algo soberiano) y Aún Sigo Ahí (ejemplo de esa ganancia clasicista del paso de los años), únicos cortes cantados en castellano del disco, preludio de lo que vendría después.

Porque “Identidem” es una huida hacia delante. Desviste de sus letras la lengua de Shakespeare (todas ya son en castellano), pierde esa progresividad tan interesante de cortes antiguos como Neurosis o A Life in 10 minutes, sustituyéndola por una ganancia en carga melódica y clasicismo. En efecto, acerca su producto a seguidores más clásicos y menos abiertos a nuevas tendencias o a lo más actual, con temas como Si No Hay Perdón (ejemplo de virtuosismo en las guitarras), el medio tiempo Contemplándote (de lo más heavy del cd que incluso me puede recordar a los inicios de los malagueños TYR) o el final Almas Que Se Van.

No obstante sí se apoyan en esa contemporaneidad pasada, pero solo para impulsarse hacia delante. Por ejemplo, Injusto Final recupera esa modernidad, potencia e incluso oscuridad de trabajos anteriores pero con el contrapunto luminoso que sí ofrece “Identidem”. Rezar por Ti y Jack son más de lo anterior, con la inclusión de guitarras pesadas a la vez que cortantes y metalizadas, mientras que Mi Realidad sigue la estela de recetas del pasado del grupo, aun teniendo partes muy sabbathicas.

Quizás los highlights del disco residan en Aquella Vez (de gran estribillo), la enorme balada Te Fuiste y Fin (con multitud de deja vu’s) y el interesante medio tiempo En Ese Lugar.

En definitiva, se puede decir que una mitad del cd imprime una luminosidad y carga melódica mayor que la que ofrecen sus trabajos anteriores, mientras la otra basa su sonido en cortes antiguos como Notwithstanding, Dying, Invisible o Perfect Day, pero levantando el ancla dirigiéndose a puertos no tan lejanos, pero distintos.

Algo así como hizo el talentoso Mr. Ripley en la novela de Patricia Highsmith: eliminar una personalidad impactante, interesante y definida sustituyéndola por una identidad múltiple y, por tanto, incoherente. Eso es lo que ocurre en “Identidem”… Al “bueno” de Tom le salió bien la jugada; en el caso del disco que nos ocupa no me parece, del todo, lo mismo.

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