THE LION’S DAUGHTER (USA) – Future cult, 2018

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John Cage, filósofo y artista polifacético, acuñó en 1955 el término ”música experimental”, aludiendo a lo experimental como aquello que produce resultados no previsibles. Es muy común identificar esta definición con pasajes arrítmicos, estructuras poco ortodoxas, superposición de notas y, en general, obras de carácter excéntrico. No obstante, y acudiendo a lo más básico de esta concepción, que es la búsqueda de nuevos y sorprendentes estímulos, no cabe duda de que THE LION’S DAUGHTER han llevado a cabo un arriesgado proceso de experimentación.

Su creación previa, Existence is horror, es un más que aceptable ejercicio de blackened sludge que destacaba por destilar sordidez y contundencia a raudales. Podría decirse que en sus creaciones yacía implícito el concepto del terror en sentido literario y cinematográfico, de manera que era lógico suponer que uno de los escalones evolutivos llevara a la banda a ahondar en este sentido. Lo que no era tan previsible, y es aquí donde reside lo experimental, es la fórmula que los de Missouri iban a emplear para lograrlo. Los cimientos no han cambiado en esencia, y es que el trío norteamericano ya estaba acostumbrado a construir texturas pegajosas y utilizar estructuras poco convencionales, acompañando la forma con un fondo entre el nihilismo y la misantropía que permanece intacto. Lo realmente novedoso es que todo este armazón metálico está acompañado por el uso de sintetizadores al estilo del cine de terror de los años 80.

El característico sonido retro-futurista, entre lo robótico y lo analógico, evoca la época en la que nombres como KRAFTWERK, VISAGE o los primeros DEPECHE MODE hacían bailar a medio mundo, y está ensamblado magistralmente de manera que en ningún momento se aprecia como un elemento diferenciado del resto. Muy al contrario, forma un conjunto sólido y extraordinariamente coherente, que además mantiene la capacidad de jugar con la ambientación para mostrar diferentes atmósferas. En “Future cult“, “Die into us” o “Suicide market” se muestra más cercano a las reinterpretaciones modernas del sonido ochentero, a la manera de bandas como PERTURBATOR o POWER GLOVE, mientras que “Call the midnight animal” o la instrumental “The gown” adquieren un tinte más cinematográfico, recordando a las memorables bandas sonoras que acompañaron la carrera de directores como John Carpenter o Dario Argento.

No obstante, la originalidad de esta mezcla no debe hacer que pasemos por alto la solidez del estilo que lo acompaña. Incluso sin los sensacionales arreglos, estaríamos hablando de un disco bastante respetable. Algunas de las pistas de este álbum se sostienen más sobre el sludge y el black que sobre los sintentizadores. Muestra de ello la encontramos en “Tragedy“, muy atmosférico y oscuro, en “Galaxy reaper“, que en apenas dos minutos y medio de duración es una explosión de contundencia sin un momento de descanso, o exhibiendo todo un muestrario de cambios de ritmo y estilo en el cierre del álbum “In the flesh“.

Future cult es con seguridad una de las experiencias más completas y originales que nos deparará este año, con un punto de excentricidad que la hace aún más cautivadora. La destilación casi alquímica de elementos tan aparentemente antagónicos implicaba a priori una cantidad incontable de factores que podían resultar en un híbrido abominable digno de la ominosa creación de Victor Frankenstein. En las precisas manos de THE LION’S DAUGHTER, en cambio, el resultado es una obra de desquiciada belleza.

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