THE GREAT DESTROYER X – Life Vectors, 2012

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Formados hace cuatro años en Madrid, es en 2011 cuando THE GREAT DESTROYER X (TGDX) graban su primera demo, de cuatro canciones más un bonus track en directo, que ya les hacía emerger la cabeza en la saturada escena local con un metal contemporáneo, cuyo contrapunto lo aportaba la labor vocal de su cantante. Tal y como su nombre indicaba, aquella maqueta era una versión beta de lo que nos esperaba en este 2012: su primer larga duración, en la que el grupo definitivamente va más allá en todos los sentidos.

Life Vectors (2012) no es un disco amable. No es simpático, es más (me arriesgaría a decir): es un cd áspero. Podría ser perfectamente aquel chaval raro del instituto, al que nadie se acerca y cuyas primeras impresiones no invitan a conocerlo. Aquel compañero de clase extravagante, gris y hasta borde. Porque Life Vectors es poco amigable en una primera escucha. ¡Y hasta en una segunda, y tercera…! Es denso, complejo, con un conjunto de composiciones cuya estructura es enredada y en la que no siempre el rompecabezas encaja (pienso en “Pesadilla”, tema recuperado de la demo), aunque en ocasiones lo hace de maravilla (“From Here and Now” y “Vacíos”).

De esta forma el puzle se ensambla con temas prototipo de la modernidad de la que hace gala el grupo (“Ellos” y “Horror Show”) y cortes cuya alma podría ser algo más clásica (gracias a la labor vocal de Chus, quien además se encarga de los sintetizadores). Hablo de “Una Vez” o “Golden Lamp”, en las que filtrando elementos electrónicos y más actuales (interesante labor de Alifrán y José Luis en la programación) la banda podría pasar por una formación de heavy metal con sonido y actitud contemporánea.

Al igual que aquel chaval extraño generaba rechazo, ocurre –de primeras y en cierto modo- lo mismo con el sonido del cd. Hay que intentar entender el disco para ver que la producción de Alifrán -y posterior mezcla y masterización en los 4D Sounds (UK)- armoniza muy bien con el alma extravagante del LP. En otro tipo de trabajos la batería me hubiera hecho salir corriendo; en este no. Creo que concuerda, coincide. Es más, en “In Hell” me gusta sentirla, al igual que el bajo en “Surfing the Fire” y esas guitarras pesadas a la vez que cortantes en “Odio”, groove, metálicas…

Da la impresión que lo que en primeras escuchas se incrustaba a la fuerza (y ni eso) al final encaja milagrosamente, surgiendo el proceso como algo espontáneo. Además, si el grupo compone un tema de la altura de “Entertainment” ya está todo dicho.

Las apariencias, y las primeras sensaciones, engañan. Y mira que ya la excelente portada de Sara Benito nos invitaba a conocer a aquel muchacho tímido y extraño, aquel chaval que escondía aptitudes encantadoras pero al que uno debía prestarle oídos –y tiempo- para advertirlas. Es lo que me ha pasado con Life Vectors: una vuelta a tiempos de instituto envuelto en música futurista. En su “debe” está que no todo el mundo se animará a acercarse… pero merece mucho la pena el encuentro.

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