THE DELTA SAINTS (USA) – Bones, 2015

Enlaces: Web Oficial Facebook Youtube Twitter

thedeltasaints02De los vastos campos con aroma a Jack Daniels de la soleada Nashville, Tenesse, nos llega uno de esos discos que uno goza reseñando, un disco redondo y dinámico, árido y fresco, tradicional e innovador, un disco, en esencia; vivo. Este Bones, de los jóvenes sureños THE DELTA SAINTS, resulta ser una obra que huye de las etiquetas, nacida de la inequívoca unión entre tradición y pasión y jugando al caballo ganador del talento. Como modernos predicadores, estos chicos pasean hoy la flamante creación por los escenarios de todo el globo recordándonos a todos que el diablo sigue escondido en las encrucijadas del sur de Estados Unidos afinando las guitarras de aquellos músicos de fuego en la mirada que siguen dispuestos a cambiar su alma por un par de acordes.

Bones es el quinto larga duración de estos santos del Delta, y con él nos traen diez cortes de altísima costura mediante los cuales nos transportan a un viaje a través de los polvorientos entresijos de la tradición norteamericana, donde las voces aullantes y las guitarras suplicantes del blues y las baterías espasmódicas y volcánicas del rock psicodélico entran en perfecta comunión.

La guitarra zeppeliniana de “Sometimes I worry” nos abre las puertas del disco con toda una declaración de intenciones: riffs precisos que reptan sibilantes sobre la voz sexi de un Ben Ringel que va declamando, uno tras otro, los evocadores versos de una canción que va atrapándonos en su atmósfera bella y antigua, elegante y polvorienta.

Sin tiempo apenas de parpadear, “Bones”, el segundo corte, aparece haciendo honor a su título. Directa al hueso, guitarras afiladas a cargo de Dylan Fitch y el propio Ben Ringel que son golpeadas sin piedad por el combo rítmico que conforman la batería espasmódica de Ben Azzi y el bajo rugiente de David Supica.

Precisamente es este ataque rítmico compartido el que abre “Heavy hammer”, una de las mejores canciones del disco. Un bajo enloquecido y preciso nos abre la puerta de la llanura sónica que nos brindan estos hijos bastardos y acelerados de LED ZEPPELIN y DEAD WEATHER; pasando ritmos añejos por un baño de anfetaminas y una producción impecable a cargo de Loud & Proud Records.

Zydeco”, la siguiente pieza del disco, es quizás el corte más tradicional del álbum, clásico como la pitillera de Frank Sinatra y con un dominio quirúrgico de los tempos que posibilitan esta fusión precisa y harmónica entre el piano jazzístico de Nate Kremer, los ritmos rock de la banda y las guitarras blueseras de Dylan Fitch.

Butte la rose” es casi una letanía; repetitiva, lenta y bella, poseedora de partes acústicas ascendentes de gran factura y de un ritmo oscilante y sensual como la pelvis de una mujer balanceándose sobre la cumbre del rock and roll. La canción se despide de nosotros con un ataque frontal gilmouriano de psicodelia y maestría musical digno del lado oscuro de la luna.

Dust” supone un importante cambio de registro. «Dust«, el polvo de la tradición filtrándose por tus poros y tus fosas nasales, ahogándote en el ritmo lento y aullante de una canción que se mece en las enrucijadas ensombrecidas por el recuerdo de Robert Johnsson y cabalgando a lomos de una voz desgarrada nacida de los sueños húmedos de Robert Plant.

My love”, un plato de alta cocina de fusión entre los cientos de años de tradición norteamericana musical y la fantasía latiente de los amantes del blues del siglo XXI.
La épica “Into the morning” viene montado sobre ritmos cabalgantes que huyen de unos solos majestuosos que parecen poseer vida propia y entablar una conversación trascendente entre ellos.

Soft Spoken”, con su ritmo chamánico de batería y su voz epiléptica conduciendo la ceremonia es un corte enérgico que destila pasión por lo que hacen y amor por las raíces sobre las que sustentan su obra.
Los ritmos contry de “Berlin” y su esperanzadora aunque melancólica lírica sirven como perfecto cierre a este álbum colosal que nos traen estos santos del delta, uno de esos discos anacrónicos que hacen suyo el dicho de nunca es tarde si la dicha es buena, y en este caso, lector, la dicha es más que buena.

firmamarc

Comparte:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

COMENTARIOS