THE A.X.E. PROJECT (BGR) – Stories from a lost realm: Part two, 2015

Enlaces: Web Oficial Facebook Youtube Twitter BandCamp

theaxeproject02Debo empezar la crítica a este trabajo con un tirón de orejas serio a la banda. Como supondréis los lectores y los que trabajéis en este mundillo, a todos los redactores nos llega una copia digital de los trabajos y, con suerte, una física. Mi sorpresa viene cuando en ambas ediciones enviadas por Art Gates Records, las canciones siete, “Frozen eyes”, y “Highway to eternity/outro” son exactamente la misma. Tras pedir explicaciones a la discográfica, muy amablemente me dijeron que se trataba de un error en el Master inicial que envió el grupo al sello, estando “Highway to eternity” duplicada. Un descuido severo por parte del grupo, que aunque puede ser tan sólo un despiste, puede llevar a pensar en una dejadez por parte de estos en lo referido a su profesión.

Una vez dado el palo, toca centrarse en el disco en sí. Esta es la segunda obra de los búlgaros THE A.X.E. PROJECT, sucesora directa de una obra primigenia con la que compartía nombre (salvo que en ese caso, era la parte uno, como es lógico), así que es de suponer que este es un trabajo conceptual. Se mueven en un terreno entre el metal orquestral, el power, y en menor medida, el gótico. Una mezcla muy de segunda mitad de los años 90.

Aunque las voces operísticas continuas no sean un recurso de mi agrado (personalmente me cansan y hasta me parece que rozan lo paródico en este género), el hecho de usar la masculina y la femenina como un diálogo entre estas, le da un punto atractivo para los que gusten del estilo, y ayuda a dar agilidad a la obra.

La música fluctúa entre lo orquestral, gracias a la gran cantidad de arreglos que encontramos, que son parte esencial de los temas, y lo power, aunque esto se nota más cuando las cosas se ponen rápidas, con una base rítmica que encaja perfectamente en la escuela europea del estilo. Sin embargo, he echado de menos un doble bombo que le de un plus de agresividad, que, por ejemplo, los solos de guitarra (seguramente lo que más me ha convencido) sí conservan. En cualquier caso, la estructura de ciertos temas (véase “Sunrise”) no dista de la que podría ser una de STRATOVARIUS: parte acústica, cabalgada eléctrica y solo de inspiración clásica.

Otro de los elementos más llamativos es la buena encadenación de temas, sobre todo cuando pasamos de uno acelerado a otro más tranquilo. De la agresiva “Sunrise” a la balada con influencias folk “Camelot”, en la que la flauta y el piano llevan gran parte del peso de la composición (y que me ha recordado en algunos instantes a aquel tema que compusieran Ben Moody y Anastasia para Los 4 fantásticos (Fantastic Four, Tim Story, 2005).

No obstante, su fallo principal tiene que ver con algo que hemos citado antes: la falta de agresividad. No sé si será por la mezcla del álbum, que sube demasiado las voces (aunque entiendo que se busca potenciar ese contraste lírico que juega muy a favor de la banda), o los arreglos orquestrales, mientras que el resto de instrumentos, principalmente en las secciones rítmicas, están en un inmerecido segundo plano, con lo que cortes como “Highway to eternity” o “The prisoner”, se quedan en proyectos de petardazos que no estallan con toda la fuerza que requerirían.

Así, al que escribe, le dejan con la sensación de lo que pudo haber sido y no fue. Que el material de base, sin ser malo, se podía haber aprovechado bastante mejor. Se puede ser agresivo sin perder la delicadeza de las partes acústicas, o sin sacrificar la pomposidad orquestral, su siguiente tarea debe ser encontrar ese balance.


Comparte:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

COMENTARIOS