TENEBRAE IN PERPETUUM (ITA) – Anorexia obscura, 2019

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Si me preguntan cuántas bandas conozco que sean originarias de Italia y de qué géneros, podría decir que dos así sin pensar mucho. ADE, que son como EX DEO pero mucho más violentos (no hay nada como hacer que tu público coree Carthago delenda est que en castellano sería algo así como «Cartago debe ser aniquilada”) y NANOWAR OF STEEL, que ya los conocía antes de que pegaran el pelotazo con su hit del verano “Norwegian reggaeton” y aplaudo a muerte que hayan hecho cabrear a tantísimo trve kvlt. Más humor y menos humos. Pero volviendo al tema, salvo excepciones muy específicas, no tenía ni idea de la escena metalera italiana, y mucho menos blackmetalera. Pues la sorpresa fue triple cuando vi que hacían un género en el que o estás muy metido o en el mainstream del metal ni te enteras. Depressive suicidal black metal, o lo que es lo mismo, black depresivo suicida. ¿Y qué lo diferencia del resto si el black noruego ya camina por esas lindes si nos paramos a mirar bien de cerca? Pues que aquí lo hacen sin tapujos, es el tema central, y en dosis no muy recomendables para personas con un estado de salud mental algo frágil.

No es una bravata ni intento de crear un gueto cultural, es que es cierto. La influencia de la música en los estados de ánimo es algo que está ahí, y se han hecho miles de estudios al respecto (no, los de Facebook que dicen que los que escuchan metal son más inteligentes no cuentan, lo siento mucho, no tienen base científica), y en el caso de este género específico la influencia es brutal.

Y tras toda esta verborrea (necesaria, lo siento), abramos esta caja de Pandora llena de horrores. Siete pistas llenas de un ambiente asfixiante en el que querrás golpear todo lo que encuentres a tu paso. No como cuando te pones un disco de death y sientes que fluye por tu cuerpo la violencia por la violencia. No, aquí hablo de querer arrancar lo que cuelgue de las paredes, vaciar tu escritorio de un golpe, volcar sillas y reventar ventanas con cualquier objeto contundente mientras saltan cristales y los vecinos se preguntan (con razón) si deberían llamar a la policía. Pero todo eso está pasando en tu cabeza, y no en la realidad.

Tu cuarto está en perfecta calma y este Anorexia obscura es lo que mantiene esos demonios en su sitio. Así es como sabes que un disco de DSBM es un buen disco de DSBM. Y en este caso uno que se aleja de la autoparodia y de los clichés más aberrantes del género. Nada de gritos forzados que intentan (énfasis en ese “intentan”) transformar el dolor psicológico de un músico en algo físico o sonoro.

Me la voy a jugar con la comparativa (sálvense las diferencias obvias, por favor) y voy a decir que tienen toques a lo PSYCHONAUT 4. Porque de verdad me creo el dolor, porque empatizo con él y porque lo he vivido. No se trata de una banda que ha cogido una fórmula y la ha replicado. Aquí las baterías generan la atmósfera con ritmos variados y opresores, las guitarras acentúan esa atmósfera variada (más acelerada o lenta) y hasta se permiten ser algo más progresivas que el black tradicional. Puede que hasta coquetee un poco con el blackgaze (ahí están los sintetizadores si se sabe prestar bien atención, y son toda una delicia), pero la sinceridad de las voces nos golpea con tanta intensidad que para cuando queremos darnos cuenta estamos escuchando la siguiente pista.

Creo que en definitiva es un disco muy sólido, algo perfecto para introducir a gente que no conozca mucho el género porque no resulta tan chocante como podrían sonar otras bandas como XASTHUR o HYPOTHERMIA . No por ello es menos fiel al género que representa, sino que lo hace de una manera más técnica en lugar de tan visceral. Algo brutal viniendo de dos miembros.

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