TEL (USA) – Lowlife, 2019

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Desde el estado americano de Virginia y concretamente desde Richmond, ciudad de la que también han salido bandas como WINDHAND, COUGH o INTER ARMA, nos llega este disco debut de la banda TEL, que mantiene algunas concordancias con las anteriormente nombradas. Auspiciado por el sello Aural Music se nos presenta este Lowlife que tras su escucha acaba dejando un excelente sabor de boca, primero logrando meternos el producto con una portada visualmente bella y muy definitoria de lo que nos vamos a encontrar en el disco, y es que a este tipo de bandas les vienen que ni pintadas las fotografías con un tratamiento retro; y después porque en lo musical, lo realmente importante, la banda se defiende sin atisbo alguno de ser unos novatos.

Lowlife se compone de seis temas de una duración no excesivamente larga para lo que se estila en este subgénero y la escucha de los mismos no se hace excesivamente pesada para quien se esté acercando a este tipo de sonoridades ahora en auge, lo que no deja de ser otro punto a favor de TEL. En el primer corte, “Ouroboros”, la banda presenta sus credenciales. Desde el inicio queda claro la preponderancia que bajo y batería tendrán en el devenir de las partituras siguientes. Sonido de ese que se viene a denominar “gordo”, muy bien equilibrado y con el toque añejo que tanto gusta dentro del doom y el sludge. Las guitarras también están bien tratadas, intentando escapar bastante de la monotonía, animándose con punteos algo más heavys aunque, en honor a la verdad, creo que podrían haber quedado algo mejor en la mezcla, donde se ha potenciado bastante la base rítmica. Este primer tema contiene hacia la mitad una parte muy tranquila donde las guitarras suenan incluso a blues oscuro, e incluso más adelante nos encontraremos con ocurrencias más jazz, lo que viene a demostrar que las intenciones y aspiraciones de TEL van mucho más allá de que su debut haya sido producido por Garrett Morris. El guitarrista de WINDHAND seguro ha sido un excelente asesor habida cuenta de su experiencia en el arte de los sonidos crudos.

En el primer tema se nos ofrece una versión algo evolucionada de la banda desde su andadura por el año 2017. Tan solo cuatro temas habían grabado desde entonces, y uno de ellos se incluye en este trabajo. Se trata de “Submerged”, y al igual que el primero sigue un patrón definido: entrada con la base rítmica creando una atmósfera, recrudecimiento de las formas para llevarnos a un terreno de ofuscación mental, parte más tranquila y experimental para reposo de las neuronas y final eléctrico. En los dos primeros cortes las voces son en su mayoría limpias y muy del estilo de bandas de rock psicodélico, algo habitual en el doom de hoy en día.

Entramos en el ecuador de Lowlife con “Red label”, el cual ya transpira una mayor negrura desde su inicio con protagonismo de voces guturales y devaneos orientales bajo una cascada de timbales típicamente doomeros. En este corte la cosa coge por momentos visos de doom-death. Este es, junto con el siguiente “Choke”, de los temas más cortos, que no superan los cinco minutos, ayudando a la digestión del producto intercalando los dos cortes más “heavys” del disco justo en la mitad. En “Choke” podemos encontrar las guitarras más virtuosas de todo el trabajo.

Para finalizar, qué mejor que un  perfecto resumen de lo que es la propuesta musical de TEL con “Stranger”. Por un lado, los cuatro primeros minutos nos muestran la cara más reposada de la banda, y es que no hay mejor forma de valorar el talento que bajando a la tierra y tocar con delicadeza. No es fácil. Tras una parte realmente conmovedora se desencadena una nueva tormenta donde el doom y el death metal se dan de la mano; incluso el batería puede presumir de darle al doble pedal sin compasión.

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