TEMPLE ABATTOIR – Cacoangelion, 2017

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Temple Abattoir - CacoangelionSon de Aragón, pero bien podrían haber sido de países nórdicos y nos lo habríamos creído. TEMPLE ABATTOIR cumple una década como banda y lo celebra editando, por fin después de un tiempo de retraso, con un EP que visualmente es una delicia, y musicalmente es un paso adelante en su trayectoria. Cacoangelion solamente tiene un problema para mi gusto, que deja con ganas de más, pero es lo malo y lo bueno de un EP que dura en este caso 23 minutos. Pero precisamente por eso concentra en cinco temas todo lo que define la música del grupo de Monzón. Black metal, sí. De estilo sueco, también. Pero ahora desarrollando una intensidad y una atmósfera mucho más destructiva y bélica, sin por ello ser un potro desbocado.

Precisamente lo más llamativo de Cacoangelion es su regusto death – doom, además de black. En este sentido me recuerda a las obras intermedias de MARDUK, La grande danse macabre o World funeral, mezclado con el aire más crudo de los primeros SATYRICON. Las atmósferas y ritmos sangrientos se mezclan con medios tiempos adictivos y pesados que parecen tanques de guerra que fríos se dirigen contra el enemigo. La nota diferencial es una producción mucho más “auténtica” si se me permite la licencia, lejos de esas producciones cargadas de capas de los citados o de DARK FUNERAL. Todo se escucha, pero es más cacofónico y sepulcral, más frío. Especialmente la voz y el bajo de Daguth Abaddon, que por cierto este instrumento me parece fundamental porque da una densidad y un cuerpo tremendo.

Los cinco temas de Cacoangelion tienen personalidad propia, incluyendo la intro, “Black enlightenment (Ritus adventi)“. El disco está estructurado como si de una liturgia o un rito se tratase, siendo esta mórbida introducción la forma perfecta de entrar en la magnificencia malvada de “Sulphurous lord (Liturgia chais)“, donde se concentran algunos de los ritmos más rápidos de TEMPLE ABATTOIR en este disco. Ritmos que se vuelven en adictivos cuando se convierten en sádicos medios tiempos que se aceleran y se frenan una y otra vez. Más decadente y mortuorio con ese sonido que parece de cadenas arrastradas constante es “The great day of his wrath (Cacoangelion)“, sin abandonar su punto de violencia sónica en forma de pasajes más salvajes.

Según nos acercamos al final la música es más contenida si cabe, más atmosférica, lo que permite que Daguth pueda experimentar con tonos aún más sepulcrales (como la voz de “Alcoholmessiah (Liturgia cacocharistiae)“, que pone los pelos de punta) y ya la guinda es el cierre de “Extermination by fire (Ritus conclusionis)“, que efectivamente logra la sensación de exterminio, con una batería que parece descabalada en el doble bombo, potenciado por el pulso del bajo y unas atmósferas plañideras que unido a la voz apocalíptica de Daguth da la impresión de estar en medio de una hoguera preparada para suicidio colectivo.

Me dejo para el final una presentación física excelente, en forma de digipack A-5 con poster desplegable en su interior que logra esa sensación de oscuridad y que se acompaña de un manuscrito con la liturgia contenida en Cacoangelion. Para los que apreciamos la música como algo más que sonidos comprimidos, es una gozada tenerlo entre las manos, redondeando así un disco que es maldad en cada surco, sin grandes fuegos de artificio ni sadismos sonoros.

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