TEARS IN RAIN + WE ARE IMPALA – Barcelona – 02/05/15

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Bien. Me vais a permitir la licencia de introducir la crónica con comentarios personales de escasa trascendencia, pero es que hacían demasiados meses que no acudía a un concierto, y una manifestación artística -pues claro que sí- como la vivida el pasado 2 de mayo fue algo del tamaño de mi erección cultural. Todo un año apartado de la civilización, en medio del desierto cultural que es un pueblo como en el que me he estado jodiendo, sin poder disfrutar ni del más miserable e inmisericorde guitarrazo en directo, no es el mejor ámbito en el que excitar mis sentidos aracnidorockeros. Ha tenido que ser un traslado a Barcelona lo que ponga solución parcial a este problema. Y en cuanto la posibilidad de visitar por primera vez la sala Rocksound fue posible, tan sólo me tuvieron que convencer un par de tracks de TEARS IN RAIN y WE ARE IMPALA para salir escopeteado hacia allí.

Con la grata compañía de la noche barcelonesa entré en la sala como un mocoso en una ludoteca. Creía que no recordaría la pequeña ceremonia de entrar, apoyarse en la barra, y pedir un tercio para marinar el evento, pero, ya se sabe: ni unos cuantos meses son suficientes para el olvido ni es algo de lo que el recuerdo quisiera desprenderse.

Los músicos ya pululaban por sala y alrededores. No viven de eso, pero sí por eso, y cada nueva actuación es un nuevo aliento de vida, tensión nerviosa que engancha y ya no te suelta. Algo que sólo quienes disfrutan de este tipo de manifestaciones culturales pueden entender.

tearsinrain02Reconozco que me sonaban WE ARE IMPALA por alguna lectura sobre su estilo, y donde mi denostadísima palabra «post», salía a menudo. Quizá por ellos me mantuve escéptico hacia lo que más allá de su adictivo «Forgesis» pudiera ofrecerme. Ya sabéis: prejuicios. Pero basta un poco de visión ante cómo se ha movido siempre la industria para vender «sus productos». Etiquetas que demasiado a menudo son inútiles para precisar el contenido de algo tan multidimensional como es la música.

WE ARE IMPALA practican rock instrumental, aderezado de riffs protometálicos y ámbitos variados entre lo lúgubre y lo épico, en los que la ausencia de melodías vocales no suponen echar nada de menos. Que me jodan si conseguir eso no es de músicos notables. Por mucho que te des cuenta de que la guitarra de Xevi Strings parece ser el punto de inflexión desde la que alguna vez surgieran las canciones de esta banda, es inevitable percibir cada instrumento dentro del espacio permeable que corresponde a cada uno. Los teclados de Albert Guanyabens dotan a la banda de la red en la que contener el lienzo sonoro, inversamente proporcional al trazo firme de Mauro Pinto al bajo, que articula las canciones junto a la -siempre a punto de desatarse- batería de Ander Soto. En todo momento este hombre parece esforzarse por contener sus embates y no reventar los parches.

Repasaron todo su material en más de una hora de paroxismo y continencia, pero uno de los highlights de la noche fue atacar con una espectacular versión del «No Quarter» de LED ZEPPELIN, de aquel Houses of the Holy con el que se libraron de cadenas estilísticas los británicos. Y es que de eso se trata: ausencia de cadenas. El leitmotiv de bandas como WE ARE IMPALA y que confío en que nunca abandonen esa pasión.

Después de la descarga de la banda de Mataró, subieron el peldaño que separa la sala de su escenario, paratearsinrain03 mostrarse en toda su magnitud, TEARS IN RAIN. Un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para un show de Rock’n’Roll. Los barceloneses ocupan quizá un espacio opuesto al de WE ARE IMPALA. Y es que TEARS IN RAIN no esconden el protagonismo de James Vieco a la guitarra y voz. En él es en quien recae el peso del recorrido musical (quizás un tanto uniforme) de este power trío, y se muestran sonoramente orgullosos en un estilo que bebe tanto del blues rock vigoroso, a la manera seattleniana, como de ese post rock parido con dolor noventero.

Presentar algo como Stop To Reach podría poner nerviosa a otra banda que no fueran los barceloneses, pero la seguridad constante que transmiten TEARS IN RAIN, junto a la comodidad que a estas alturas parecen tener con la Rocksound, hacen que cualquier trago baje con gusto por la garganta. Antonio León al bajo y Diogo Santos a la batería son los escuderos perfectos de ese jinete del mástil que es James Vieco, que con tanta naturalidad cala la bayoneta en su guitarra y se lanza a comerse el micrófono cuando aparece la intensidad en las canciones. Lo cierto es que él es el eje vertebrador de la banda y el papel de cubrirle las espaldas se lo da cómodamente una sección rítmica sólida como una compañía de blindados. 

Las canciones se podrían enmarcar dentro del estilo grunge, etiqueta que flaco favor hizo a bandas apartadas del lado más punk de Seattle. Y es que la ciudad de Jimi Hendrix, como no podía ser de otra manera, también rindió culto a su héroe local pariendo un buen puñado de bandas que se manejaban en el blues rock como pez en el agua. Bandas como CANDLEBOX  y los inevitables PEARL JAM aderezaban el esa tradición con el dramatismo tan indisolublemente asociado a los noventa. TEARS IN RAIN practican esos modos, los barnizan de altrock más contemporáneo y se lanzan a cañerizarnos con él.

Una noche tan cojonuda como las regaladas por estas dos bandas no es algo para dejar que pase demasiado tiempo. Así que si se asoman WE ARE IMPALA o TEARS IN RAIN por vuestra ciudad, vayan, malditas y malditos. VAYAN.

Y, por supuesto, muchísimas gracias a Pablo Marco por sus fotos, por las cervezas extra, y por la compañía. Estos son los extras que toda ceremonia rockera agradece.

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