TAU CROSS (Int) – Pillar of fire, 2017

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Los padres del crust-punk AMEBIX dejaron un vacío difícil de llenar tras su disolución en 2012. Afortunadamente su vocalista y bajista Rob «The Baron« Miller aún tenía cosas que aportar al mundo de la música, y tan sólo un año después vio la luz su nuevo proyecto TAU CROSS. En 2015 editaron su debut homónimo recogiendo el testigo de su sonido anterior, llevándolo a un terreno diferente y familiar al mismo tiempo en lo que fue instantáneamente considerado como un clásico.

Con Pillar of fire nos encontramos ante la consolidación del quinteto internacional, que continúa mostrando un tono oscuro y agrio. Mediante un concepto ligado al ocultismo y la sociedad del siglo XVI, nos ofrece un descarnado relato sobre la naturaleza humana desde un punto de vista sumido en el desencanto.

En lo que al estilo sonoro se refiere, a priori se podría considerar contradictorio con la temática que trata, pero lo cierto es que la fusión de estilos resulta efectiva y compacta, reflejando a la perfección el tono deseado. La herencia de AMEBIX se hace patente en todo momento, en gran medida debido a la voz tan reconocible, pero también a ese halo de crust del que no ha llegado a desprenderse. A la batería tenemos al veterano Michel Away Langevin (VOIVOD), realizando un trabajo sólido y bastante tradicional con algunas trazas aventureras. El cambio de bajo, que pasa a manos de Tom Radio (FRUSTRATION), se hace notar espesando la mezcla y aportando un toque más metálico. A pesar de ello, se mantiene una pátina de post-punk que en ocasiones recuerda a la etapa más contemporánea de los legendarios KILLING JOKE, cuando la cadencia entre el goth y el neo-folk contagia la voz de The Baron transformando su textura áspera en un canto profundo y grave.

Aumentando las revoluciones surge un espíritu rockero y heavy, con riffs muy pegadizos a cargo de Andy Lefton (WAR//PLAGUE) y unas guitarras rítmicas muy machaconas por parte de Jon Misery (MISERY), acompasadas con la batería. Es en estos fragmentos más pesados y rápidos en los que la voz vuelve a dar un requiebro, adquiriendo su tono rasgado habitual que en ocasiones hace inevitable el recordar al gran Lemmy. Es evidente que el carisma de Rob Miller impregna cada segundo del disco. No obstante el resto de componentes no se queda a la zaga y la suma de talentos resulta en un esquema compacto de arrolladora personalidad en cada una de las vertientes que aborda. Entre ellas podemos encontrar un toque progresivo en «White horse«, orillándose hacia terrenos más rockeros y accesibles en «Killing the king«, un lado más punk en «RFID» o la inclusión de una gaita para terminar arrojándonos a un abismo de desesperanza con «What is a man«. Este vaivén musical está acompañado de unas letras inteligentes y bien construidas, envueltas en simbolismo, que ahondan en diferentes dilemas que son prácticamente atemporales, como el anhelo de libertad, el abuso de poder, la interpretación de la historia o el paganismo.

Bajo un núcleo monolítico y un estilo claramente reconocible, Pillar of fire posee sin duda un componente poliédrico capaz de llevarnos, en unos instantes, desde un euforia eléctrica a un sentimiento de hastío hacia la raza humana. Su esencia punk se muestra dispuesta a lanzarnos sus mensajes como cuchillos directos a la conciencia, con ayuda de una instrumentación pesada y oscura. Pero este espíritu callejero y combativo se halla camuflado, ornamentado con una decadencia épica que roza el misticismo y, cuando eres consciente de ello, te encuentras atrapado en su torrente musical y no puedes escapar a la contundencia de sus verdades.

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