TASSI | 水树 (CHN) – Northland I • II, 2021

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Portada del álbum "Northland" de Tassi.Hasta cierto punto, se podría considerar el black metal chino, y por extensión el asiático, como un subgénero en sí mismo. Yendo mucho más allá del orientalismo barato que a priori podría parecer su reclamo principal, se pueden apreciar una respetable variedad de corrientes musicales que comparten unos gustos comunes, no exclusivos a sus límites geográficos pero sí muy marcados. Entre otros, la inclinación por los pasajes atmosféricos; unas melodías con muchas capas de teclados, guitarras acústicas, voces con distintos registros e incluso efectos de sonido frecuentes; y una cierta intención sinfónica o, por lo menos, de coherencia temática en cada álbum, son algunos de los elementos clave que podemos encontrar en este tipo de discos. Por supuesto, esa no es la única corriente musical de metal extremo (o incluso de black) que ha florecido en esos países: os invito a echar un vistazo a los recopilatorios de black metal chino editados por Pest Productions o a los magníficos artículos del webzine francés Scholomance Webzine, en los que además se exploran otros subgéneros como el hardcore, el thrash o el punk.

TASSI es un proyecto unipersonal (como no podría ser de otro modo al adentrarnos en este terreno) que concuerda a la perfección con la descripción anterior, y que, sin embargo, mantiene una cierta personalidad única. Para bien o para mal, esa personalidad viene principalmente dada por la enorme diversidad que presenta el álbum. Diversidad no solo a nivel estilístico o instrumental, sino también en lo referente a la producción. No en vano, este Northland I·II es un álbum doble, en el que se recopilan los dos LPs anteriores de la banda. Se trata de un trabajo conceptual y holístico, en el que se nos narra el viaje de un trovador a través del tiempo, del espacio y de su propia humanidad para encontrarse con su amada; es difícil saber algo más allá de eso, ya que el propio lenguaje de las letras está totalmente inventado por el músico detrás de TASSI.

Como comentaba antes, si bien suelo valorar la diversidad como algo exclusivamente positivo, en Northland I·II resulta ser un arma de doble filo. Su logro más obvio es que ayuda a que las casi dos señoras horas de disco no se hagan (demasiado) difíciles de aguantar; sin embargo, es inevitable la sensación de que el hilo narrativo, elemento supuestamente importante en una obra conceptual, se pierde de forma constante. Los altibajos en la producción, notables especialmente en el salto del álbum I al II, tampoco ayudan en este aspecto.

En lo que respecta a la música en sí, el parecido con otras bandas chinas como BLISS-ILLUSION, DEEP MOUNTAINS o los más conocidos ZURIAAKE es palpable para todo aquel familiarizado con el estilo. Las canciones suelen moverse en tempos medios, con una gran presencia de guitarras acústicas, instrumentos de cuerda frotada, sintetizadores y efectos de sonido que van desde ruidos de naturaleza como lluvia o pájaros hasta las risas de niños y partes habladas. El tono romántico y soñador que sin duda busca TASSI con su música está magníficamente logrado, y es claramente una de las principales señas de identidad del álbum. Algo que quiero destacar por encima del resto es que no se abusa en absoluto de la distorsión: el recurso fácil de estrellar un muro de sonido contra el oyente para llamarle la atención queda totalmente descartado en Northland I·II, y eso es algo más importante de lo que parece y que puede ser definitorio del metal que se está cociendo en esta recién estrenada década.

TASSI es, de momento, una banda joven. Muy joven. Tanto Northland I como Northland II han sido lanzados este mismo año. Lo que ha logrado con tan poco tiempo Dryad, la mente detrás del proyecto, es sencillamente magnífico. Esta compilación Northland I·II, pese a ser algo dispersa y presentar algunos claroscuros en su producción, posee una serie de puntos fuertes de entre los que destacaría principalmente su poder evocador, que nos conduce a lo largo de casi dos horas por un fantástico paisaje de ensueño al que querré regresar, sin duda alguna, en un futuro no muy lejano.

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