TAKEN (ESP) – Unchained, 2019

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Sin duda cuando hablamos de power metal es fácil que la mente nos lleve directamente a pensar en grupos originarios de países con gran tradición y pedigrí en el género, como Alemania o Inglaterra. Además, parece que este género, tan popular en los ochenta y los noventa, parece haber sufrido un cierto retroceso en popularidad con la entrada del nuevo siglo.

Sin embargo, hay una creciente oleada de grupos nacionales jóvenes que están volviendo a dar lustre al power metal con trabajos más que meritorios, recogiendo el testigo de bandas veteranas como AVALANCH, DÜNEDAIN o WARCRY, SYLVANIA, OPERA MAGNA o REVEAL son algunos de los nombres que me vienen a la cabeza a bote pronto. A ese grupo se han unido los pamploneses TAKEN, que asomaron por sorpresa allá por 2016 con un homónimo disco debut que les puso en el mapa de golpe y porrazo. Ahora este septeto vuelve a la carga con Unchained, un trabajo ambicioso con el que quieren llegar aún más lejos.

Por si alguien anda despistado, «Worgen Slayer» nos recibe a galope sobre un doble bombo feroz. Enseguida reconoceréis los elementos más clásicos y reconocibles del género, destacando la presencia en este corte de la voz de Chris Bay, vocalista de FREEDOM CALL. Todavía con las pulsaciones aceleradas comienza «Back to zero«, un tema en el que destaca el protagonismo del teclado y la mayor complejidad de la melodía principal. «A thunder in the storm» rebaja un poco el ritmo y nos sumerge en el lado más melódico del heavy metal. Eso sí, el estribillo no termina de encajarme.

Cuando decía antes que con este disco TAKEN quieren llegar aún más lejos sin duda estaba pensando en «The land of the rising sun«, el tema para mi más destacado del disco y con matices sonoros claramente dirigidos al público nipón. Son sonidos tradicionales japoneses que identificaréis sin duda y que os transportarán al país del sol naciente. Sin olvidarse tampoco de una parte instrumental en el que guitarras y teclados rivalizan en protagonismo.

Volvemos a la senda del power metal más reconocible con «A new beginning«, un corte para galopar a ritmo de doble bombo con una acertada aportación de todos los miembros del grupo. Incluso el estribillo, en el que David arriesga a tope con los agudos, contiene las dosis de épica que uno espera encontrar. No podía faltar en un disco de estas características una balada: «Muse» es el tema lento del disco, y en él encontramos una voz que asume el protagonismo total, acompañada principalmente de unos teclados que me han recordado a EUROPE. Es en estos momentos cuando la voz de David se muestra más desnuda y arriesga mucho más. El tema lo pide, de eso no cabe duda, pero personalmente es en el que menos me ha gustado.

«Sancho the strong» es un medio tiempo de aires folk/piratescos que seguro que aportará una buena dosis de fiesta en directo. Instrumentos como la flauta o el acordeón le aportan matices diferentes, y eso se agradece. De ahí pasamos a las tinieblas en las que nos pretende sumergir «My inner monster«, que es quizá el tema que menos me ha gustado. No sé si es porque me ha resultado excesivamente previsible o por las constantes idas y venidas de la voz, pero el caso es que no consigo que me entre.

«The clockmaker’s curse» no va a ser una tema que pase a los anales del género, pero cumple con suficiencia en su cometido. En él encontramos un nuevo guiño a la comunidad metalera nipona con la aparición de Ryoji, guitarrista de los populares GYZE, que aporta un solo bastante resultón. Finalmente, «Rhylian» cierra el listado de temas nuevos con grandeza. Toques neoclásicos, extra de épica, un estribillo enorme y una gran cantidad y variedad de pasajes instrumentales muy bien ensamblados en los casi diez minutos que dura el corte hacen de él uno de los destacables del trabajo y constituyen el cierre perfecto para este disco. ¿El cierre? Realmente no, porque aún nos queda un último guiño a la parroquia japonesa y a los fans del manga. El disco incluye una versión convenientemente metalizada de «We are» de la conocidísima serie One piece. Sin duda, una delicatessen para frikis metaleros. Dicho con todo el cariño, ¿eh? Que os conozco. A destacar la presencia a las voces de Iker Piedrafita, que también ha corrido a cargo de la producción del disco.

En resumen, Unchained supone una buena continuación del camino iniciado con su disco debut. Un disco en el que se han integrado muy bien los granitos de arena que aporta cada uno de sus miembros. Y no era tarea fácil, porque TAKEN está compuesto ni más ni menos que por siete miembros. Un trabajo coral que a buen seguro va a hacerles subir un escalón entre los grupos de un género tan competido como el del power metal.

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