SYMBOLYC (ITA) – Engraved Flesh, 2008

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Posiblemente SYMBOLYC no pasen  a la historia del Death Metal como una banda especialmente innovadora o transgresora, pero si has llegado hasta a ellos probablemente eso te de absolutamente igual, porque los italianos se dedican a hacer simplemente lo que les gusta, ni más ni menos. Metal agresivo sin complicaciones estilísticas, simplemente para desatar agresividad y no pensar en nada más. 

Cogemos un poco de los BEHEMOTH modernos, algo de DEICIDE, una porción de velocidad de los VADER, ciertos toques de Thrash a lo SLAYER y una pizca de melodía y así tenemos este «Engraved Flesh» que otra cosa no sé, pero momentos memorables tiene unos pocos. Abundan los tiempos rápidos con los medio tiempos, con lo que implica: Riffs afilados, doble bombo, voces guturales dobladas… os podéis hacer una idea de lo que aquí hay.  

Aunque las fórmulas de este álbum las hayamos oído mil veces, no hay ningún tema que se pudiera considerar de relleno. Nueve temas y sin necesidad de meter ninguno más, ocho si contamos con que la canción que le da nombre al álbum es un pequeño interludio de piano. No obstante donde gana esta obra es en los momentos concretos, como cierta sorpresa que nos depara Denied y que obviamente no destriparé aquí. Son dichos detalles los que motivan a continuar con la escucha del tema o directamente que decidas darle una nueva oportunidad, algo que en estos tiempos de «bazar gratis» de música, es cada vez más difícil. 

Nada más comenzar con Dead Inside ponen toda la carne en el asador, yendo a cuchillo con una batería apabullante y uno de esos riffs que comentábamos antes que huelen a la escuela polaca extrema que da gusto. Contamos incluso con breaks en las partes intermedias, que no hacen sino aumentar la contundencia. Aún así no estamos todavía ante el mejor corte de la obra. Ese honor se lo disputarían (aunque como todo, esto es bastante relativo) Wingless con un doble bombo inicial hecho por y para legalizar el homicidio, Oncoming Apocalypse, posiblemente la que tenga mayor similitud con la banda de Nergal, y The Parasite’s Curse con esa lograda parte final calmada que cierra el disco de manera inmejorable, disipando la tormenta que hemos tenido tan solo media hora antes. Y precisamente la corta duración del trabajo juega bastante a su favor, porque os aseguro que 50 minutos de música habrían resultado en demasiado material de relleno y que posiblemente muy pocos escuchasen esto más de una vez. Es lo que tiene la vieja escuela, todo está inventado ya, y lo difícil es saber dosificarse para no aburrir. 

Su sonido, que recuerda a las bandas anteriormente descritas, está hecho para los que ya están más que rodados en estos terrenos, aunque sepamos perfectamente que no hay nada nuevo bajo el sol, a algo de bestialidad sencilla no podemos negarnos, porque en el fondo ahí está el encanto. Se les podría recriminar lo poco arriesgado de su propuesta, van sobre seguro y a lo que saben que va a gustar, sin ningún giro de guión esperado, más bien, previsible. Pero para innovar tenemos a otras mil bandas, no es esta la misión de los de Nápoles, aquí hay buenos temas sin mayor pretensión que machacar al prójimo en una sala de conciertos. 

 
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