SVART CROWN (FRA) – Abreaction, 2017

Enlaces: Facebook BandCamp

Trece años han pasado ya desde que comenzase el ritual en el que los franceses SVART CROWN han ido sumergiendo a sus seguidores disco tras disco. Confieso que, a pesar de conocer a la banda, hasta el lanzamiento de uno de los adelantos de este nuevo LP, no había prestado mucha atención a su música.

Fue el corte “Khimba rites” concretamente, el culpable de que quisiera solicitar la reseña del disco completo, así como de querer indagar en su discografía para completar conocimientos. Bendita sea “Khimba rites” por descubrirme una banda que apunta a convertirse dentro de poco en una de mis favoritas.

Nos encontramos pues, ante el cuarto opus en larga duración del cuarteto de Niza, editado a través de Century Media Records; un LP oscuro, dinámico, lacerante, desesperanzador…en lo que al estilo que practican se refiere, lo tienen prácticamente todo. Como escuché decir hace poco a Jari Mäenpää de WINTERSUN: “cada disco requiere un sonido concreto y específico”; pues bien, SVART CROWN ha dado con el sonido idóneo para Abreaction.
Favorece una barabaridad esa sensación de enfermizo ritual de sangre y oscuridad, de renovación espiritual pura a través de lo arcano, de lo macabro del aura que desprende este álbum.

Partiendo de esta base, no tengo palabras malas para él; con ciertas influencias evidentes de la escena francesa de black metal pero aderezadas con buenas dosis de death, SVART CROWN acomete corte tras corte sin dejar descanso, ni tan siquiera en las partes más lentorras en las que llegan a sonar muy ‘doomers’. Incluso en esas partes (en las que me recuerdan un poco a ese rollete death doom ocultista de los alemanes NECROS CHRISTOS) en las que el doom metal más profano y extremo se adueña de nuestros oídos, se puede percibir esa sensación de desasosiego tan incisiva a lo largo de los casi cincuenta minutos de duración de Abreaction.

La calidad y calidez que ha ganado la percusión gracias a la incorporación de Kévin Paradis, es sin duda uno de los puntos fuertes de este redondo, al menos para un servidor. Su rapidez, contundencia, precisión, sus ‘fills’…cualquier recurso que emplea me gusta porque va en el sitio indicado y aporta frescura a muchos riffs que de no ser por la base rítmica no tendrían tantísimo gancho. Me han gustado mucho también las partes de guitarra en las que imprimen un velo siniestro a las melodías, como si de la tenue iluminación de unas velas en una invocación demoníaca se tratase. Algo parecido a lo que pasa con el black metal practicado por bandas francesas como AOSOTH, DEATHSPELL OMEGA, ANTAEUS o VI. Han conseguido que los seguidores de la escena sepan identificar su sonido: místico, cafre, impío, a veces incluso inquietantemente apacible y con cierto regusto atmosférico sin necesidad de usar fondos, malévolo en todo su esplendor.

Sin duda este 2017 promete, ya que en lo que va de primer tercio, el nivel de la mayoría de discos que han salido es más que notable, haciendo que sea imposible imaginar cómo acabará el año y las reñidas listas de los mejores lanzamientos del año.

Comparte:

COMENTARIOS