SUTRAH (CAN) – Aletheia, 2020

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Se puede traducir Alétheia del griego como ‘verdad’, habiéndose hecho alusión al término de manera filosófica, aunque reproducida de manera burda por alguien que apenas ha explorado ese terreno, como “la sinceridad de los hechos y la realidad”. Pues sinceramente os digo que los hechos son los siguientes: The Artisan Era es el sello especializado en death metal de corte técnico y/o progresivo más potente del planeta, SUTRAH ha lanzado uno de los trabajos del año y ambas cosas son una realidad como el Sistema Solar de grande.

Tonterías aparte, qué serio es lo de Canadá. Cada vez más bandas atraviesan sus fronteras conquistando seguidores con suma facilidad. SUTRAH no son para menos, aunque hace poco que comenzaron su actividad discográfica, así que prácticamente están recién empezando en eso de granjearse una base sólida de oyentes. Con todo y con esto, los de Montréal, reunidos desde el año 2011, ya cosecharon muy buenas críticas con su debut en forma de LP, que vio la luz hace tres años.

Hoy, de manos del ya mencionado sello, vuelve SUTRAH, pero esta vez con un EP titulado Alétheia, como bien rezaba al comienzo de este texto. ¡Y menudo EP! Veintiocho minutos de intensidad, precisión, belleza y técnica, expuestos en cuatro cortes que bien podrían considerarse cuatro movimientos dentro de una misma pieza (y ya no únicamente por los títulos), pues están enlazados de tal manera que te hacen tener la certeza de que todo forma parte de un todo; todo forma una historia tan importante que no hay ningún detalle que dejarse atrás. Plácidos pasajes instrumentales te mantienen flotando en un etéreo fluido de esoterismo y folclore que escapa al entendimiento en muchas ocasiones, porque de verdad te sumerge en dudas existenciales que el hombre jamás podrá terminar de entender del todo.

Esos pasajes instrumentales podrían corresponder en esta historia a los paisajes a los que te transporta SUTRAH para ambientar y crear atmósfera, pero es cuando hacen uso del metal extremo cuando comienza la acción dentro de esos paisajes. Cuando los personajes, que son los músicos, comienzan a exponer sus dudas, sus conocimientos y sus inquietudes para el disfrute de sí mismos y del oyente, haciendo buen alarde de su técnica y sus buenas maneras compositivas. Es cuando pasamos del trance al éxtasis, provocando un brutal contraste entre la tranquilidad que aportan con el folclore y esos pasajes instrumentales y la agresividad del metal extremo.

Por supuesto, aunque se basan en un claro trasfondo de death metal progresivo, hay momentos en los que podemos pensar en post metal ambiental, black metal o incluso brutal death. Pequeños destellos que elevan la calidad de este EP hasta la infinidad del Cosmos. Además, la inclusión de cuerdas limpias, con ciertos efectos ambientales y melodías que emanan esoterismo, combina a la perfección con las demoledoras guitarras con distorsión, emanadoras de muerte y de sentencia mental. Voces graves como el más profundo debate metafísico aportan un extra de agresividad, pero al mismo tiempo pugnan de manera parecida a lo que pasa con la instrumental, con cánticos y coros cercanos a la espiritualidad medioriental, reforzados con los discretos pero sin duda audibles sonidos de los gangsa, una especie de metalófono típico de la música gamelan, oriunda de las islas de Bali y de Java.

Como apunte final, participa a las baquetas Kévin Paradis, quien milita actualmente en AGRESSOR, BENIGHTED, MITHRIDATIC, DEATH LAB, THE ARISEN y REJOICE! THE LIGHT HAS COME, pero que también ha pasado por otras como DEAD TALKING MIND o SVART CROWN; ahí es nada. El tipo toca lo que le echen, desde rock progresivo, pasando por death metal, hasta djent, y es que tiene calidad de sobra para cumplir y estar a la altura de un disco de estas características, aportando personalidad, rapidez, variedad y precisión.

Tras esto, no paro de escuchar los dos trabajos que tiene SUTRAH en su haber, a la espera de que aparezca un ser de poderosa luz y engulla mi cuerpo en una delirante catarsis de conocimiento y realidades que, por suerte o por desgracia, seguirán sin estar a mi alcance.

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