SUMMONING THE LICH (USA) – United in chaos, 2021

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El death metal melódico no es un estilo que suela asociarse demasiado a temáticas fantásticas de nigromantes, demonios, brujos y todo aquello que tenga más que ver con una partida de rol de sótano un viernes por la tarde. Sorprende por ello ver esa portada de fantasía oscura atiborrada de colores neones, propia de un comic de Marvel y no de un grupo del medio oeste estadounidense. 

Sin embargo, alguien un poco más espabilado habrá visto ciertas similitudes con determinados compatriotas, que inevitablemente se habrán visto acrecentadas nada más escuchar cualquiera de los cortes de United in chaos. Hablo de THE BLACK DHALIA MURDER, y aunque pueda suponer un perjuicio sacar la comparación nada más comenzar, pues puede suponer que más de uno los etiquete de simple copia y los tire a la basura, tampoco puedo negar lo evidente. Las evidencias están ahí, pero más allá de ellas el cuarteto sabe distanciarse lo suficiente como para tener sus propios aciertos y errores. 

Partiendo de ese death metal melódico extremadamente afilado y chillón, SUMMONING THE LICH son un tanto más bestias que sus referentes. Se nota que el grupo de St. Louis ha nacido a finales de la pasada década, haciendo patente un gusto por el deathcore actual a lo INGESTED a la hora de encarar los breakdowns o en el registro vocal de David Bruno. Al igual que un Porsche de nueva generación será en términos puros de rendimiento más rápido que sus predecesores, con el metal extremo tenemos también presente esa subida de rendimiento. Otro tema de debate son las sensaciones que provoque…

United in chaos es un viaje a mucha velocidad donde cada canción es una hostia en la cara y además ninguna es mala. Pero eso no les exime de pegarse un tiro en el pie, por muy bonito que parezca todo. 

La paradoja es que, a pesar de que no hay tema flojo (aunque los hay mejores y peores), el último tercio del trayecto se hace más cuesta arriba. Y para entender esto hay que volver al principio. La banda de Missouri ha decidido dar un peso muy importante al aspecto lírico, prometiendo que este es sólo la primera parte de una trilogía. Algo que no se queda sólo en palabras, incorporando teclados muy sutiles en «The nightmare begins» o «Cult of the Ophidian» que incorporan cierto aire tenebroso. Porque si hablas de nigromantes, no te puedes quedar tan sólo en la brutalidad, al menos si no quieres que se disipe tu mensaje. No sólo logras generar ese ambiente, también consigues que las canciones perduren más tras la experiencia sonora. Y, por último y no menos importante, reduces la fatiga mental. Seamos realistas, cuarenta y cinco minutos con death melódico abrasivo y deathcore a cuchillo se pueden hacer tediosos si no das respiro. Y para ello el fin sí que justifica los medios. Puedes incluso introducir un estribillo pegadizo en «Demon of the snow» con tal de quedarte pegado al cerebro de tu receptor. 

Y aunque todo comienza muy bien, es probable que bien adentrados en la segunda mitad el impacto sea bastante inferior y todo nos parezca igual. Una lástima, porque es injusto tratar a «The lure of the Necromancer» o «Death crystal» como canciones de relleno o inferiores. En solitario lucen, pero en conjunto no tanto. Preocupante si pretendes que la persona al otro lado se quede escuchando el final de la historia. 

A pesar de tanta hostia en los últimos párrafos, hablamos de una obra muy sólida, con un nivel técnico altísimo (no puedo obviar la línea de bajo de «Cult of the Ophidian«) y que se nota que ha sido madurada durante años, sólo que con algo más de respiro explotando más esa faceta tenebrosa que aparece de manera tímida pero sube el nivel muchísimo más, habría resultado en un debut perfecto. Pero con todo, sigue siendo un mastodonte que deja en evidencia a muchos. 

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