SULPHUR SEAS – Suzanne, 2018

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Una gran cruz metálica recortada contra el cielo. A un lado, el característico campanario de una iglesia de pueblo francés. Al otro, los contornos de un incipiente bosque, elemento cuya presencia es inevitable en este escenario. Todo ello aparece bañado en una fría escala de grises: la imagen desprende un cierto aire melancólico, y a la vez posee un aura amenazadora y siniestra, como de preludio a una tormenta.

Con esta poderosa portada se presenta el álbum debut de SULPHUR SEAS. Cabe decir que la fotografía corresponde al pequeño municipio de Caudiès-de-Fenouillèdes, situado en el Languedoc-Rosellón. Y no solo eso, la banda además usa como emblema un caldero llameante, que bien podría estar inspirado en el escudo de dicho pueblo.

Sin lugar a dudas, la fotografía le sienta como anillo al dedo a la sombría y desgarradora música que practica el grupo. Partiendo del black metal crudo que practicaban en su demo de 2015, han logrado refinar la fórmula que la hacía tan interesante, lo cual es especialmente notorio en los temas que se mueven a tempos moderados. Estos últimos, que ya destacaban en ese primer trabajo, son ahora uno de los puntos más fuertes de la nueva producción.

Aunque en los dos primeros temas se dejan entrever algunas buenas ideas que estarán presentes a lo largo de todo el álbum, puede resultar difícil apreciarlos de principio a fin, ya que caen en patrones algo genéricos y repetitivos. Eso sí, es innegable que tanto en el sonido (del que hablaré más adelante) como en la ejecución logran sonar mínimamente frescos e innovadores, y hacen un buen trabajo como introducción del resto del disco, que es donde Suzanne brilla especialmente. Es digno de mención «Le soir«, donde SULPHUR SEAS despliega todo su potencial compositivo y sonoro. Desde la introducción, con un aire casi de balada, pasando por las frenéticas secciones intermedias, todo ello imbuido de cierto aire experimental a lo DEATHSPELL OMEGAGORGUTS, la canción sabe mantener su interés durante toda la escucha. El resto del álbum transcurre en una línea bastante similar, manteniendo el mismo nivel de calidad. Ninguna de las canciones flojea, pero tampoco encontramos demasiados momentos destacables que valga la pena mencionar.

En cuanto al sonido, se nota claramente el salto que ha dado la banda desde su demo anterior. La producción es sencillamente impecable. Sin perder un solo ápice de crudeza, se ha dotado al conjunto de los instrumentos de una mayor nitidez, lo cual permite apreciarlos mejor a nivel individual, y aporta una mayor coherencia y homogeneidad a las canciones. Quizá el elemento más destacable sean las guitarras, principales protagonistas en todas las composiciones. Tomando como referencia las bandas más vanguardistas del género, el grupo demuestra una buena destreza en la combinación de pasajes más densos y ruidosos con frías melodías disonantes, como en el caso de «L’amer«, sexta canción del disco. También es remarcable la presencia de sintetizadores en algunas partes, por ejemplo a lo largo de «Suzanne«, ya que se funden muy bien con el resto de instrumentos.

Sin ser una obra excesivamente vanguardista o atrevida, con este trabajo SULPHUR SEAS son capaces de ofrecernos una buena dosis de black metal moderno, aunando en Suzanne la agresividad clásica de este estilo con lo mejor del panorama actual del metal extremo. Cierto es que presenta algunos defectos, ya que algunas canciones pueden resultar ligeramente desestructuradas, y se echa de menos un mayor número de momentos memorables; sin embargo, el grupo cumple con su objetivo de sumergirnos en las tinieblas durante un buen rato gracias a sus gélidas disonancias y su atmósfera sombría. El buen aficionado al género no debería perder a este grupo de vista, ya que probablemente sea capaz de cautivarnos en un futuro con un disco aún más notable.

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