SUFFERING HOUR (USA) – Dwell, 2019

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Trece líneas de verso en dieciocho minutos de descarnado y furibundo black thrash metal. Esto es lo que nos ofrecen en este EP titulado Dwell los americanos SUFFERING HOUR, que consta de tan solo un tema. De esta guisa se sigue dando a conocer esta todavía joven banda en el subterráneo de las artes musicales extremas. Originalmente se llamaban COMPASSION DIES, si bien los tres integrantes del combo aúnan cierta experiencia al estar involucrados en otros proyectos. Tal es el caso del bajista Dylan Haseltine, quien también toca en PESTIFERE, y el batería Jason Oberuc, batería de directo de los más conocidos SATAN´S SATYRS. Realizadas las presentaciones, pasamos a comentar brevemente este único tema, “Dwell”, ya que es lo que nos ha llevado a abrir un documento de texto y quemar media hora de nuestras deshonrosas vidas.

Lo primero que cabe destacar es que “Dwell” se pasa en un suspiro. Son casi veinte minutos de tralla kafkiana extrema donde si algo sobra puede que sea un poco de la introducción, con unos punteos de guitarra sosegados y que van creando una atmósfera ciertamente insana, si bien como digo puede que alarguen en exceso el momento de empezar con la marcha de verdad.

Podríamos tachar este inicio de black metal atmosférico, pero es a partir del minuto tercero que la batalla se desencadena por todo lo alto y sin remisión hasta casi el agónico final. Las guitarras se hacen con el protagonismo absoluto, con una afinación que deviene en un sonido muy peculiar y que me ha recordado a una mezcla entre POSSESSED e IMPIETY, la parte más thrasher y puritana de los primeros con el black metal cósmico-nuclear de los segundos. Mientras los riffs se van sucediendo, uno tras otro y otro tras uno en una vorágine cíclica cual bombardeo inmisericorde, el batería hace lo que puede para seguir el ritmo infernal de las seis cuerdas. Los tres integrantes actúan como vocalistas; por lo tanto, el apartado de voces es bastante bizarro y más rayano con el death metal de ese que se viene a denominar “podre”. A la que nos hemos dado cuenta la banda nos ha dado una sonora paliza y nos ha incrustado en la psique sus filosóficas proclamas. Hombre muerto, misión cumplida.

El sonido está cuidado sin salirse de los parámetros underground en los que se mueven y, pese a que el trío muestra un buen dominio de los instrumentos, quizás éste es el aspecto más curioso; esas guitarras se clavan en el cerebro sin compasión por el género humano. Tras la escucha de esta revisión actualizada de SUFFERING HOUR me ha dado por curiosear y escuchar algo de su escaso legado, y puedo corroborar que su único larga duración hasta la fecha, In passing ascension (Blood Harvest, 2017), es un trabajo bastante memorable. Dwell consigue por lo tanto su cometido, que es incentivar el interés del oyente tanto por el pasado como por el futuro de la banda. Les seguiremos la pista.

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