SUBLIMINAL CHAOS – Witchcraft, 2013

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subliminalchaos04En mi reseña del primer EP de los sevillanos SUBLIMINAL CHAOS, «The little story of the cloud and the thunder», terminaba pidiendo más ya que 12 minutos me parecieron muy poco del talento de estas cinco bestias pardas. Pues bien, dos años después tenemos nuevo trabajo, y por desgracia, otro EP, con lo que me reafirmo en lo dicho y me quedo con la misma sensación. Aun juntando sus dos EPs quedan en menos de media hora. Demasiado poco para mí.

Porque esta peña me tiene asombrado, de verdad. Con este nuevo «Witchcraft» han vuelto a crear cinco temazos, esta vez con un sonido mejorado (sin desdeñar el del anterior trabajo) y con cositas nuevas que merece la pena destacar. Abriendo el disco con un recordatorio de su EP de 2011 a modo de flashbacks musicales en una emisora de radio (Modern rites), The colour of our blood se presenta como un tema en el más puro estilo de la banda, enloquecido, enrevesado y lleno de personalidad. La cosa cambia en los dos siguientes temas, Lords of the night y Absolution, canciones más orientadas al Metalcore más estándar pero con grandes detalles y unas guitarras ciertamente atronadoras. Llega Fire, desire & tears para rematar la jugada como bonus track y arrasa con su velocidad (ojo, nada de los imparables blasts de su primer EP) y su estribillo groovie y melódico a muerte.

«Witchcraft» lo editan conjuntamente varios sellos, con un espíritu puramente hardcore, grabado en los estudios DG de su ciudad natal y con una portada diseñada por el artista gallego EMIKUDAS, que se ha dejado hasta su propia sangre (¡en serio!) en el diseño de la portada.

Hay bastantes diferencias entre este nuevo EP y «… the cloud and the thunder», sobre todo en que el grupo no ha bajado su calidad pero sí su rapidez y su locura musical. Estos cinco temas son más metaleros que nunca, y parece que el grupo ha querido demostrar una madurez compositiva que los ha alejado de los sonidos más extremos de sus comienzos. Impecables cada miembro con su instrumento, con unas guitarras tremendas y Jose Almero (también en MORDIDA y SOULER) continuando su gran trabajo en la voz aunque esta vez algo menos chillona. Paso adelante (o atrás, depende de quien lo escuche…) de un grupo a tener en cuenta y que a pesar de que hayan bajado un poco el pistón de su esquizofrenia musical, siguen en el buen camino para hacer algo importante. Esperaré con ansiedad ese disco completo…

miguelfirma

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