STAINED BLOOD – Hadal, 2015

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stainedblood10Exactamente dos años después del lanzamiento de su primer larga duración, vuelven a la carga los catalanes STAINED BLOOD con Hadal, su nueva obra emitida a través de Blood Fire Death y cuya grabación, mezcla y masterización ha corrido a cargo de Alex Cappa en los The Metal Factory Studios de Madrid.

Ya sólo observando el portadón realizado por Alciturri para la ocasión, te puedes imaginar lo que este disco puede tener en su interior encerrado, esperando a que lo liberes con tu reproductor, esperando a que unos buenos altavoces o unos buenos cascos absorban ese contenido para volcarlo directamente a tus oídos para mezclarse con tu torrente sanguíneo.

“Atlas decline”, una intro que evoca a las criaturas más majestuosas y gigantes del averno oceánico moviéndose al son de las corrientes marinas, da comienzo a este disco de poco menos de cuarenta minutos, repleto de mala leche y buenas intenciones. Con esto ya te ponen en situación de lo que es Hadal, un paseo por las profundidades del mar y del ser humano.
Han sabido dar el salto de aquel violento deathcore que presentaron con su anterior obra One last warning a este death metal demoledor con mucho tinte melódico y mucha bestialidad; aunque personalmente pienso que, al ser un disco en el que ha habido una transición de estilo, si en el siguiente trabajo siguen esta línea, será mucho más definido y devastador si cabe, forjando su propia marca de distinción. Se augura una muy buena acogida entre la crítica y el público con este nuevo trabajo, que es una patada en los huevos de todo aquel que se atreve a decir que en España no se hace metal extremo de calidad.

Comienza el disco, tras tan sugerente introducción, con “Perpetual” y “Hemisphaerium”, dos pepinos consecutivos que te hacen pensar en que si el disco sigue así no llegarás al final del mismo sin haber ganado un buen dolor de cuello. Ritmos llevaderos, melodías pegadizas y unas rabiosas líneas vocales que dan ganas de asomarse al balcón y gritar a los primeros que pasen por debajo que corran a sus casas a pedir su copia de Hadal para que se unan a la fiesta.

Se nota la experiencia y madurez ganadas durante estos dos años de promoción y de conciertos, ya que han ganado en rapidez y en versatilidad compositiva, dado que a pesar de ser un trabajo muy lineal, tiene muchos elementos distintos de death metal, y no sólo ese regusto innegable a los americanos THE BLACK DAHLIA MURDER, de quien ya sabemos que son adeptos. Han sabido añadir su toque, haciendo de este trabajo una obra de referencia desde este momento en el death metal estatal, aunque como bien digo unas líneas más arriba, creo que aún tienen que sorprendernos con un asentamiento definitivo de la marca STAINED BLOOD, cosa que espero con ansia.

Algo que me ha gustado mucho en este disco es lo bien que empasta el bajo del señor Raúl Urios con el resto de componentes, sobre todo con la batería (que es la función primordial) pero sin perderse entre los instrumentos, dándole al conjunto de la música una bestialidad digna de un pogo entre rinocerontes. Bien se aprecia en temas como “U-530” o el single “Colossus embrace”, uno de mis cortes favoritos del disco, con esta guitarra todo el rato arriba y abajo creando una vorágine de demencia sensacional.

La voz de Rou ha ganado un peldaño más en los agudos, cosa que como vocalista he agradecido mucho, ya que me encanta que las líneas vocales en un disco tengan un amplio rango de registros, aunque he echado un poco de menos el protagonismo de esos guturales tan profundos que se marcaba en One last warning, aunque también es cierto que los registros medios que emplea le dan un toque extra de rabia a las voces; un buen trabajo por su parte. Me encanta ese inicio de “F.R.M.”, con flow, muy bailongo, con el que seguro que desfasaré en directo la próxima vez que los vea.
Pero sin duda alguna, hay un tema que me ha enamorado en este disco, y que sé de buena tinta que no soy el único y ese es “Hundred heads snake”. Inicio que incita a mover los puños arriba y abajo, ritmos de batería supremos mezclados con blastings infernales que dan a las melodías ejecutadas en esta joya una vertiginosidad y agresividad acojonantes. Como en muchos de los cortes de este disco, en esta se pueden apreciar tintecillos de black metal que a un servidor tanto le gustan. Y qué decir del solo; ¿idóneo? Más que eso, cada uno de ellos en esta obra es un paseo por la fosa de las Marianas, te hace adentrarte en el mundo de Hadal de manera que cuando te quieres dar cuenta ya no puedes escapar.
Mención también a la directísima “Involution to animosity”, que a pesar de su corta duración me ha enganchado muchísimo.

Para acabar este viaje por la inmensidad del océano, qué mejor manera que un poco del sonido del abismo con “Sound of the abyss”, cuyo sugerente comienzo representa ya a la perfección el título de la canción y en la que demuestran una vez más que el death metal, melódico o no, no es hacer canciones que empiecen con blast y acaben con blast albergando más blast de por medio. Variedad de ritmos y de riffs que la hacen perfecta para acabar este disco obligado para cualquiera que quiera ser arrastrado en las profundidades del death metal patrio; profundidades que muy pronto deberían ver la supericie de ese vasto océano del metal que es Europa y que seguro que con discos así, poco a poco se conseguirá.

firmajavig

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