SPIRIT ADRIFT (USA) – Enlightened in eternity, 2020

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Si tuviera que lamentarme por no incluir un disco en mi top diez subterráneo de este año, sin duda sería el más reciente editado por el acto estadounidense SPIRIT ADRIFT. Los descubrí con su anterior trabajo, que también tuve el placer de analizar aquí, en tu web de confianza y cada día la de más gente. Divided by darkness sí que supuso un fijo en mi top en 2019, pues le prendí fuego hasta decir basta, cosa que no ha pasado tanto con esta nueva obra editada apenas un año después. Y no es que Enlightened in eternity sea peor que su predecesor; simplemente, al haber escuchado tantísima música este año (más que ninguna otra época que recuerde en mi vida) me he tenido que decantar más que nunca por los discos que más me han gustado y por los que más he escuchado.

Dejando a un lado estos pretextos, SPIRIT ADRIFT lo ha vuelto a hacer una vez más, y es que este (actualmente) dúo de músicos tiene un dominio total sobre sus ideas y sobre cómo plasmarlas a través de los instrumentos para inmortalizar trabajos de una manufactura y belleza perfectas. Despegándose, aunque no del todo, de esos dejes stoner que remataban aquel heavy metal doomero que se exhibía en Divided by darkness, esta nueva entrega abraza un poquito más los ochenta, sonando más próxima a las bandas de doom primigenias que al ya mencionado stoner. Esto no es malo, simplemente es diferente. Según mi prisma particular, además de diferente, es algo positivo, ya que aporta variedad a su trayectoria, además de la dificultad que supone sacar dos discos con un año de diferencia y mantener su esencia y su personalidad sin sonar repetitivos. Así que ya de primeras, por esto, mi enhorabuena. Asimismo, se ha dotado al redondo de una producción impecable, con un equilibrio soberbio entre lo clásico y lo moderno, sonando actualizado pero sin sobreprocesar.

Una de las primeras cosas que me gustaría resaltar hablando de lo puramente musical, es el trabajo de las líneas de percusión. No es por desmerecer al currazo que hay detrás del resto de elementos, pero la variedad y soltura con la que se aplican las baterías en SPIRIT ADRIFT es memorable, ya que no se le hacen ascos a recursos que no suelen ser tan habituales dentro del género, provocando destellos de auténtica genialidad, contrastes casi efímeros que al entrar en escena en momentos muy concretos, se tornan deseos inalcanzables que quieres que se repitan una vez más. Mucha frescura en los ritmos, criterio impoluto empleando los platos y aportando aire al resto de la instrumental en los momentos adecuados.

Dicho esto, quizá todo sea fruto de una retroalimentación entre las cuerdas y la percusión. La batería es variada, sí, muchísimo, sobre todo si tenemos en cuenta que estamos hablando de heavy con tintes doomeros, pero esto es porque las guitarras también proponen variedad. Sí, quedó un poco relegado del protagonismo ese deje stoner que se podía apreciar en muchos temas de Divided by darkness, pero, aparte de no haber sido erradicado del todo, podemos llegar a pensar en bandas como PENTAGRAM, THE OBSSESSED, MANILLA ROAD, SUMERLANDS, THE SWORD, SLEEP, PAGAN ALTAR, ETERNAL CHAMPION o CANDLEMASS, por nombrar unas pocas y aparentemente dispares, pero con mucho en común.

Dicho esto, el que lee puede sacar en claro que SPIRIT ADRIFT es una banda capaz de sonar épica, pesada, melódica y poderosa, sin pasarse dentro de ninguna de esas connotaciones. Las guitarras, además de jugar con las diferentes influencias a la hora de construir estructuras a partir de riffs, también proponen constantemente melodías pegadizas y gloriosas, evocando grandes himnos casi al mismo tiempo que se convierten en ellos. En algún momento incluso pueden llegar a parecer hasta macarras, gracias a que la batería hace guiños a géneros como el speed o el thrash, aunque esto ocurre de manera casi efímera, pero así lo he percibido yo. Ese macarrismo se ve reforzado por la voz del talentoso Nate Garrett, quien empezó SPIRIT ADRIFT como un proyecto en solitario y que con su voz, melódica y macarra a partes iguales, termina de rematar la personalidad de este proyecto tan atractivo. Encima Nate hace que parezca sencillo lo de reforzar las melodías y los riffs de guitarra con su timbre, pero al mismo tiempo hacer que lo macarra suene más macarra.

Me parece que SPIRIT ADRIFT es una de esas bandas llamadas a abanderar un estilo al que le hacía falta frescura y que ellos mismos se están encargando de traer con sus composiciones, personalidad y variedad. Me gustaría, antes de despedirme, destacar “Cosmic conquest” como mi corte favorito y como parte de la banda sonora para motivarme en esos días en los que estoy con el ánimo más abajo si cabe del underground metalero.

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