SOUL GRINDER (USA) – The prophecy of blight, 2019

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Hoy en día hay muchas bandas dentro de nuestro mundillo que hacen lo imposible para sobresalir innovando de múltiples maneras, ya sea en el mainstream o en el underground. Personalmente admiro mucho y me encanta ver cuando una banda se atreve a romper esos límites. Ahora bien, también hay escenas formadas por bandas revivales que pasan absolutamente de todo y se mantienen inamovibles a sonidos de otras décadas, dando la sensación de que han estado encerradas en una capsula del tiempo en estado de latencia. Hay algo muy underground y romántico en eso; razón de peso para respetarlo en mi humilde opinión.

Una de esas escenas es la NWOTHM (nueva ola de heavy metal tradicional), que se encarga de revivir el sonido clásico del heavy metal, el de toda la vida, vamos. Personalmente paso bastante de esa escena, y no porque sea mala, sino porque para descubrir grupos nuevos imitando un sonido de hace años mejor me pongo en plan arqueólogo y me dispongo a desenterrar bandas de la imparable NWOBHM o de heavy metal en general de los ochenta que se perdieron o perecieron en el pasado. En cualquier caso siempre hay excepciones, y esos son nuestros protagonistas de hoy: SOUL GRINDER.

Al escuchar a SOUL GRINDER una cosa que me llamo la atención es la voz de la llamativa cantante April Dimmick, que me recuerda a grandes mujeres cantantes de la época como la fallecida Wendy O. Williams de THE PLASMATICS, Leather Leone de CHASTAIN, Sabina Classen de HOLY MOSES y Katherine Thomas de THE GREAT KAT. Cosa que demuestra que, además de tener un gusto exquisito, tiene unos referentes cojonudos. Y lo mismo se puede decir de su música, porque sí, originalidad cero, pero se salen un poco de la NWOTHM al fusionar el heavy y el thrash metal que recuerda a grupos como METAL CHURCH. Incluso se atreven a meter influencias doom metaleras que recuerdan a CANDLEMASS. Esto último se puede ver con claridad en la perecedera “Lost and dammed” y en ese muro de sonido malévolo que se mete hasta el tuétano y roza el sludge metal que es “Apotheosis”. DestacoKill maim burn”, una canción deudora de la escena thrash alemana ochentera y con un estribillo poseso ideal para dejarse la voz. “Beast of chaos” y sus riffs esotéricos tampoco se quedan atrás. Eso sumado a la fatalista “Hunting the prophecy”, la canción que más me recuerda a los mentados anteriormente METAL CHURCH, hará que evoquemos imágenes de un futuro postapocalíptico sin necesidad de que haya una bola de cristal de por medio.

Por lo demás, las otras canciones se mueven siguiendo las mismas coordenadas, aunque me han encantado los agudos tan amateurs y deudores de Tom Araya en Show no mercy de la trotadora “Blighted land” o ese aura malsana que te rodea en “The rift”, que me recuerda a CELTIC FROST. Como curiosidad y a modo de complemento tengo que destacar que la mezcla más el proceso de masterización del disco vienen de la mano de Joel Grind de TOXIC HOLOCAUST y la producción corre a cuenta de la propia banda, lo que explica por qué el disco suena como suena. La portada tan cutre y maravillosa a la vez es obra de April, por lo que se puede ver que todo está hecho de manera independiente y con cariño.

SOUL GRINDER no inventan la rueda, pero poco importa, porque este tipo de música era recibida bien en los ochenta, es bien recibida en pleno 2019 y lo será en el año 3000 si la humanidad no se ha extinguido antes de una vez por todas.

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