SOTA TERRA – Mals, 2017

Enlaces: Facebook

Si bien es sabido que en nuestro país siempre se ha hecho bien el crust, el grindcore, el punk más extremo o incluso cualquier variante que surgiese de la mezcla de alguno de estos géneros entre sí (o de todos juntos) también es cierto que nunca he sido un gran seguidor de estos sonidos, pero no porque no me gusten. Simplemente, con la cantidad de música que escucho a diario desde que era un adolescente ‘bigotezorra‘ con la cara llena de granos, suelo tender a escuchar más otros géneros en los que he profundizado más.

Quizá este disco haya abierto la puerta a que me interese más por la escena del rollo en España, ya que desde que descubrí a EKKAIA hace muchos años (quienes me mostraron el camino para conocer otras bandas cojonudas) no había escuchado tanto este palo; craso error, puesto que ahora que soy más mayor y entiendo mejor el metal extremo, me doy cuenta de la cantidad de sensaciones que despierta dentro de mí esos ritmos frenéticos, rozando la esquizofrenia, la distorsión de las guitarras y el bajo y esas voces tan características y enloquecedoras. Me hierve la sangre al escucharlos, en el mejor de los sentidos posible. Me maravilla que con “tan poco” consigan tanto y es algo que SOTA TERRA hace con aparente facilidad. Esos ‘tupa-tupa‘ tan punkarras casi perpetuos a lo largo de todo el trabajo invitan a meterte en el ascensor de un Corte Inglés en Navidades y empezar un pogo con la gente que se encuentre dentro, sin dejar títere con cabeza. Con cada golpe de contundente bajo, cabezazo al que se intente levantar; esa distorsión es tan jodidamente sucia y rabiosa como adictiva, y acompaña y rellena a partes iguales, siempre con ese puntito de protagonismo que le otorga esa distorsión tan pronunciada.

Voces cargadas de odio, rabia y enfermiza locura que rezan, de manera impía, cánticos cargados de mensaje crítico, lanzando a los vientos llantos de existencialismo, de ver cómo nos pudrimos día a día en nuestras jaulas de cemento, caminando lenta e inexorablemente hacia una muerte que nos espera a todos y cada uno de nosotros.

En fin, que si con haber leído esta crítica no te has embajonado furiosamente lo suficiente, ya estás tardando en contactar con la banda o No Humano Records para que te suministren una buena dosis de crust, la necesitarás.

 

Comparte:

COMENTARIOS