SORROWS PATH (GRC) – Touching infinity, 2017

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Los griegos SORROWS PATH son un poco como el Guadiana. En activo veinticinco años, pero además de desaparecer durante casi una década sólo se han prodigado con tres discos desde hace una docena de primaveras. Lo suyo es un auténtico camino de melancolía y han decidido ir creciendo poco a poco en su propio sonido, manteniendo una base pétrea y férreamente anclada en sus principios. ¿Cuáles? El heavy doom más épico, no en un sentido WHILE HEAVEN WEPT, sino más oscuro y reservón, mirando a BLACK SABBATH, pasado por el filtro de CANDLEMASS y SOLITUDE AETERNUS. Con el tiempo han ido creciendo en riqueza estructural y musical, volviéndose más elípticos y pseudo progresivos (a veces me recuerdan a los primeros FATES WARNING), siendo Touching infinity el disco que refleja este camino hacia el infinito sin dejar de pisar los caminos de la condena. En esta excursión lo único que echo un poco de menos es algo más de luz crepuscular…

Touching infinity es un disco muy denso. Esa es la palabra adecuada, creo. La producción es poliédrica pero le falta alma. Se centra demasiado en captar toda la paleta de los instrumentos (y en algunos como el bajo de Stavros Giannakos lo consigen con creces) y al final peca de ser demasiado mecánica. A cambio uno puede disfrutar de los detalles instrumentales y de la voz teatral de Angelos Ioannidis, el cual también sufre de esta producción no llegando a reflejar todo el sentimiento que podría transmitir (la pronunciación en inglés la dejamos aparte, porque yo no puedo presumir de ello tampoco). Por otro lado, la capacidad técnica de Kostas Salomidis y de su reciente compañero George Vichos sale victoriosa. Riffs épicos y muchas melodías y solos bien construidos, que desarrollan estructuras laberínticas en donde la más reciente incorporación del grupo, Thodoris Christodoulou, se despacha a gusto (este es el punto que más me recuerda a los clásicos FATES WARNING).

Es curioso, porque pese a ser un trabajo denso y con mucha música contenida los cortes no son extensos. SORROWS PATH ha intentado mantener un corsé más o menos típico en cada tema con el ánimo de no dejarse llevar por las ramas. Pienso, no obstante, que algún corte habría ganado si le hubiesen dejado escaparse de este corsé, como “My chosen God” o “Beauty“, especialmente este último con una parte solista excelente que se trunca demasiado pronto con la intención de seguir con la narrativa lírica de la canción y de cerrar su estructura. Temas más contundentes como “Leneh” o “Forgiveness“, que seguramente sea el más estrictamente doom de todos, complementan tanta riqueza musical con unas texturas más pesadas en donde la voz de Angelos se vuelve más arcaica y heavy. Son estos temas los que a mí personalmente más me gustan, por no estar tan “comprimidos” en su desarrollo.

SORROWS PATH quiere seguir su camino y enriquecerse. Quizás se hayan olvidado de que al otro lado de los altavoces el oyente quiere sentirse no sólo desbordado, sino también atraído. Pero en todo camino hay encrucijadas y los griegos han optado por expandirse y no renunciar a nada. Touching infinity aún no toca ese infinito que están buscando, pero es una muestra notable de una banda con potencial aún por explotar.

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