SÖNAMBULA (ESP) – Bicéfalo, 2018

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La carrera de SÖNAMBULA no para. En poco más de tres años han editado tres discos y un directo y se han movido bastante. Detrás está Rapha Decline, un viejo conocido de la escena bilbaína que comenzó su andadura con TYPHARETH, original banda que con su sonido podría haber formado una buena triada junto a DORMANTH e IN THOUSAND LAKES y sin embargo se quedó en poca cosa, pero que también ha militado en grupos de estilos tan diverso como FORENSICK o su propio proyecto DECLINE. Sin embargo, junto al metrónomo humano Maider Narbaiza ha encontrado la horma de su zapato. El tercer puesto en discordia, el del bajo, ha estado fluctuando, pero parece que con Aleksey Bogdanov por fin han logrado la estabilidad en las cuerdas gruesas y también en su sonido.

En estos tres años Secuela mostró a un grupo amante de la crudeza y la pesadez a partes iguales: AUTOPSY, WINTER, ASPHYX… y la oscuridad escandinava que me recordaba a veces a TREBLINKA o primeros TIAMAT, unido todo ello a pasajes algo más movidos que beben de HELLHAMMER y CELTIC FROST. Todo vieja escuela, como se puede ver. El siguiente paso, Bicéfalo, ahonda en lo mismo, sólo que con un mejor trabajo de guitarras y más compostura sonora, también bajo la oscuridad como bandera, con la inquietante portada de Abigor Mugerza. Suena muy manido, pero Bicéfalo es la madurez de SÖNAMBULA como banda. Sin variar sus parámetros en exceso, logra convencer y dar un paso más sin dormirse en los laureles y sin quedarse en el estancamiento.

En el directo que editaron el año pasado de la serie que el sello madrileño Semen de Orco Muerto pretende sacar sin trampa ni cartón, Satán lo querría así, ya adelantaron un tema de los contenidos en este disco: «Nostromo«. Sonaba mucho más redondo y potente en rítmica, pero más trabajado en las melodías. Lo primero hacía que uno se contagiase con los ritmos de Maider; lo segundo aumentaba la dosis de frialdad de las guitarras de Rapha, cuya voz rota y sepulcral puede gustar o no pero forma parte dela personalidad de este grupo. El resto de Bicéfalo sigue esta línea, en donde destaca la rítmica aún más redonda y poderosa gracias al trabajo de Aleksey, con un bajo distorsionado y denso que sabe estar siempre ahí, y a los ritmos siempre cabeceantes de Maider.

Por su parte Rapha inunda el disco de melodías oscuras y enigmáticas y hasta se permite el lujo de atreverse con un tema instrumental, «Detritus«, que junto a «Bicéfalo» es el más largo del plástico y que no se hace para nada pesado, con solo heavylón al final incluido debido a Arbide de ANARKO, que colabora en el disco en este tema. Ya desde el primer corte, «Mutación sintética«, uno se da cuenta del mayor protagonismo de la atmósfera y a la vez del cuerpo rítmico. Más adelante «Colección macabra» será la que se desmelenará sacando la cara más CELTIC FROST del asunto, que también les queda francamente bien dentro de toda la densidad reinante en el resto del trabajo. En cuanto al sonido en sí mismo, no estamos ante un trabajo de grandes alardes, pero consigue lo que quiere, sonar crudo y al mismo tiempo con cuerpo. Ahora más que nunca me recuerdan a WINTER en este sentido, lo cual para mi gusto está genial.

SÖNAMBULA sigue con paso firme en su cruzada por el clasicismo más oscuro y crudo. Death doom que no pasa de moda y, aunque no sea original, sabe transmitir y enganchar. Como sigan por este camino y mantengan el ritmo hasta Bicefalo, les veo como unos HIGH ON FIRE de la vida. Si es para ir profundizando y mejorar en detalles y pulir asperezas, bienvenido sea, porque su propuesta es muy recomendable para los amantes de lo clásico servido sin ningún tipo de aderezo.

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