SÖNAMBULA – ABÿFS – CHAPTER HATE – Madrid – 24/03/2018

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La conspiración subterránea de los bilbaínos SÖNAMBULA estaba previsto que arrasase Madrid en los primeros compases de 2018. Sin embargo, una inoportuna enfermedad impidió que esto ocurriese, lo cual habría sido una bonita forma de celebrar el primer lanzamiento de la serie de discos en directo Satán lo querría así de Semén de orco muerto producciones y dedicado precisamente al dúo/trío de SÖNAMBULA. Como Rapha y Maider son gente de palabra, prometieron volver y esto ha sido en cuanto se ha podido cuadrar. En un primer momento esto iba a ocurrir con el mismo cartel que en aquella fecha estaba previsto, junto a REBEL SOULS y ABÿFS, pero otra inoportuna enfermedad en el seno de los segundos hizo que a última hora se unieran los madrileños CHAPTER HATE, dando el que creo fue el segundo o tercer bolo de su vida.

Como viene siendo habitual últimamente en la capital, raro es el día en que no coincidan eventos. En esta ocasión había otro que potencialmente podría restar parte de afluencia a la conspiración del subsuelo: HEAVEN SHALL BURN. Por eso supongo que la Rock & Pop, pese a su pequeño aforo, no logró aportar como testigos de la cita de SÖNAMBULA más allá de una veintena de amigos y conocidos, los que estamos siempre en todos los fregaos. Pero a ellos les daba igual, querían pasárselo bien y de paso, si podían, liquidar las últimas camisetas a cinco euros que tenían en el merch y de una de las cuales este que suscribe dio buena cuenta, así como su hasta la fecha primer trabajo, Secuela, del que andan en pleno proceso de remezcla.

Comenzaban a las 21:45 los casi neófitos (aunque las caras de alguno me eran conocidas de bolos…) CHAPTER HATE con su mezcla de death metal melódico y toques técnicos y progresivos. Durante la media hora larga que estuvieron en escena se pudieron comprobar muchas cosas: que aún tienen camino que recorrer sobre las tablas, que tienen un vocalista muy versátil y gran nivel musical y que tratan de coger influencias del pasado y del presente en su justa medida. Esto les hace meter en su repertorio dos versiones tan diferentes como la de “Abysmal” de THE HAUNTED y la de “Deliverance” de los primerísimos GOJIRA (ninguna de las dos anunciadas por el grupo y que dejaron a nuestra propia adivinación, remarcando que eran “robadas”), y que aun así suenen acordes con su estilo.

Los riffs y ritmos más machacones y cañeros se dejaron para los dos primeros temas, “Soros” y “Marauder“, que tocaron enlazados. Y es que se puede decir que aunque estar ante un público escaso y aún por calentar es tarea difícil, CHAPTER HATE tampoco son muy comunicativos. Se les ve muy concentrados en su música y muy tensos a veces. Pero esto es algo que se va soltando con la experiencia y el tiempo. Tras la versión de THE HAUNTED, que sonó bastante correcta, aunque se echaba de menos la esquizofrenia de Dolving y los dobles bombos de Jensen, siguieron con “The rusty edge“, bajo el consejo de su cantante de no correr con tijeras, tras lo cual se bajó del escenario a cantar entre el público.

Este último tic me hizo gracia porque lo reproducía en las partes solistas, siendo él mismo un espectador más de la buena técnica que las cuerdas de CHAPTER HATE demostraron durante su concierto. La enlazaron con “Force feed“, tras la cual volvieron a robar tema con la ya citada versión de GOJIRA que ellos vendieron como de los lagartos gigantes más allá de los Pirineos, y acabaron su remarcable concierto con la única pieza que presentaron: “I can handle this“. Aún les queda margen de mejora pero, la verdad, apuntan maneras.

El cambio de escenario fue rápido por el hecho de que ABÿFS se presentaron sin batería, físicamente hablando. Siempre fueron un colectivo cuyos miembros, salvo su columna vertebral, iban y venían, incluso Edu de MOÑIGO y detrás de Semén de orco muerto producciones (organizador del bolo) ha pasado por sus filas. Pero, ciertamente, la falta de un batería humano les resta espectacularidad y sobre todo les hace estar más encorsetados en escena, pendientes en todo momento de las pistas programadas por Gorka, que tardó poco en quitarse su máscara inicial, sólo manteniéndose detrás de su escudo sádico con su bajo de siete cuerdas el siempre creativo Kadgar.

Básicamente tocaron su segundo trabajo cambiando el orden de algunos temas, y aunque sus dos vocalistas se esforzaron desde el tercer corte, cantar desde el foso y de paso moverse un poco con la ayuda de mi compañero y fotógrafo en Subterráneo Webzine, Alejandro Ortega, fijaos si estaban “encorsetados” en tocar que el final tras “Más carnaza” y “El ojo de Jekyll” sonó como “¿ya?” Ni ellos mismos se lo esperaban. Fue Gorka el que tuvo que decir que sí, que ya había acabado el concierto, lo que ya nos hizo aplaudir en condiciones. Momento un poco Spinal Tap, todo hay que decirlo.

Pese a todo yo me lo pasé muy bien con ellos y sus samplers de serie Z. Temas como “Feet collector“, “Sweden dick terror“, “Slash throat” o “Transilyum 10” suenan a un compendio de extremismos de lo más variado: grind, death, black… de hecho los riffs son muy, muy black, y hay que estar muy atento para ver todos los vericuetos que están detrás de la potencia vocal de sus dos vocalistas, alternando voces chillonas y gorrinas a partes iguales, aunque al principio tuvieron algún que otro problemilla con el cable de uno de los micros.

Brothers of hatred” y la apoteósica “Kaarnaak disembodiment” fueron las siguientes, amenizadas hasta por samplers de los Power Rangers que me hicieron reírme a carcajadas, tras la que acabaron con “Neurosick” y la ya citada “Más carnaza” y “El ojo de Jekyll” como despedida abrupta. Ahora andan regrabando su segundo trabajo y según me contaron en breve contarán con un batería en directo. A buen seguro que estos cambios les vuelven a afianzar como una de las raras avis del panorama extremo, como siempre fueron.

Llegaba el turno para los invitados, para el dúo de Rapha y Maider, acompañados esta vez por primera vez en directo por Aleksey, que envuelto en su sudadera con capucha apenas se dejó ver, pero demostró tener bien aprendida la lección del bajo distorsionado y siempre presente de SÖNAMBULA. Con este personal proyecto Rapha saca a relucir sus gustos más primitivos y cabeceantes, con un doom death clásico donde los haya, atávico para algunos, excitante para otros, y en directo siempre efectivo. No iba a ser menos esta vez, dejando bien preparada la Go pro enganchada a uno de los focos del escenario para dejar buena cuenta videográfica de lo acontecido.

Luna del desierto” fue la elegida para comenzar, aún con saturación guitarrero rítmica y la voz de Rapha bastante baja, algo que mejoró con “Satanás”, al grito de “me cagüen dios Madrid, somos SÖNAMBULA“, siendo uno de los temas más completos y cañeros que tiene el trío en su haber. Ya habíamos visto antes del concierto a Rapha lucir camiseta de MORIBUNDO, pero es que el propio Juanpa de la citada banda andaba dándolo todo entre el público, de paso recordándole a Rapha que tienen algún que otro proyecto no nato entre manos… El cantante y guitarrista vasco ahora lucía su chaleco de parches de rigor donde entre MOTÖRHEAD y compañía se dejaba ver en su espalda esa conspiración subterránea que es marca de la casa.

Lascivia” fue la siguiente en caer, con un inicio mucho más gangrenado y doom, lleno de mugre, como a ellos les gusta. Me sigue pareciendo que Maider tiene una labor esencial en esta banda, llevándote en volandas con sus cambios de ritmo y sus dobles bombos, mientras Rapha, dada la ausencia escénica de Aleksey, impone con su mera presencia de casi dos metros. El “Laberinto de la musa verde” fue la excusa que necesitó Rapha para presentar a Aleksey, dándole paso para una introducción saturada y llena de cuerpo enmohecido, presentándonos así el pequeño homenaje que el cantante le hace a su banda de los noventa con “Typhareth”.

En mi lista personal de favoritos de SÖNAMBULA está “Esperpento” y no iba a faltar esta vez, con esa introducción que me recuerda enormemente a TREBLINKA y que es pura oscuridad morbosa. Rapha estaba pasando calor; como dijo su compañero en CHAPTER HATE, el metal da sed, y tanto fue así que acabó bebiendo del agua de una botella que había por ahí. Él mismo bromeó: “esta agua no es mía, ¿tendrá droga? A ver si hay suerte…”. Sin darnos cuenta llegó así el momento de la versión castellanizada de WINTER, “Siervos de los hombres de la guerra”, tema totalmente acorde a la música de SÖNAMBULA que ya han hecho propio. Y para terminar el groove y los acoples finales de “Nido de suciedad”, para dejar aquello tan lleno de mugre que ni con la escoba…

No habían sido ni cincuenta minutos de crudo y áspero doom death, pero uno se da cuenta que, aunque no hayan inventado la pólvora, SÖNAMBULA es una banda de directo. Los tres se lo habían pasado bien, estaban agradecidos al poco numeroso público, amigos y familiares de los que no aparecen en el libro, y al final de eso es de lo que se trata. Era el momento de adelantar los relojes y quitarnos una hora de nocturnidad, pero SÖNAMBULA había logrado parar el tiempo.

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