SOMNARE (ESP) – Deferens Capvt Et Cavdam Draconis In Luna, 2019

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El paso de los meses y años, con todos los eventos y trabajos que acontecen en el estresante mundo occidental, hace que (al menos en mi caso) desaparezcan de nuestro radar muchas bandas de música que pudieron gustarnos al descubrirlas pero que las arenas del tiempo se han ocupado de enterrar, y más si uno escucha una cantidad ingente de música a lo largo del año. Por ello la nueva obra de SOMNARE me pilló de sorpresa por completo. Tres años desde aquel Bellum esse que bastante me encandiló a pesar de ser (y seguir siendo) un neófito en los estilos que el grupo practica: neofolk, neoclásico, darkwave y martial. Sin embargo no tardé demasiado en reconectar con su música y volver a maravillarme. 

Si el peloteo es tan poco discreto y tan repentino es por la sencilla razón de que el dúo madrileño ha concebido una obra tan redonda que deja en evidencia a Bellum esse y se convierte posiblemente en uno de los mejores discos que he escuchado en mi vida. Tal cual.

No se trata sólo de que suene de manera impresionante, es que evoca perfectamente el propósito para el que fue creado. Este álbum de barroco título toma como punto de inspiración la alquimia. A saber, esa disciplina protocientífica que el ser humano lleva practicando casi desde que descubrió el fuego y obsesionada, entre otras muchas cosas, con la transmutación de materiales. En Europa suele asociarse popularmente con prácticas clandestinas en el Medievo, y precisamente Deferens Capvt… es capaz de retrotraernos a otras épocas de este continente. No a base de laudes y juglares, sino a través de una propuesta grandilocuente y muy bella.

Tal y como expliqué en Bellum esse, una de las cosas más impresionantes es que realmente no utilizan muchos instrumentos, pero fluyen perfectamente entre sí. Algo que sigue vigente en este opus de 2019. Tan sólo contrabajo, cello, percusión y las voces de Pilar Molina y DP Rey, que, como detallaré más adelante, dan para mucho.

A cualquiera que se acerque por primera vez a la música de SOMNARE le vendrán a la mente de manera inmediata DEAD CAN DANCE, una comparación muy cierta y que los propios componentes de la banda estarán hartos de oír. Sin embargo el sonido de este Deferens está mucho más centrado en el neoclásico que en la world music que desarrollaría la banda de Gerrard y Perry, y por ello los resultados son tan perfectos. Los ecos de voces de DP y Pilar ya en «Infernus et principiare» son dignos de salones europeos renacentistas.

Siguiendo con el juego de etiquetas y géneros, no calificaría a SOMNARE como un grupo de martial, aunque sí influenciado por este género. Pongamos como ejemplo el siguiente tema del disco: «Omnia ab uno«, en que la percusión está más presente hasta el punto de romper el protagonismo vocal de Pilar a mitad de la canción. Pero ni por esas la percusión suena beligerante, no tiene ese efecto agresivo de marcha militar característico de muchas bandas europeas de géneros similares. Digamos que es el efecto de «bestia amansada». Amansada por el resto de instrumentos, en este caso (voz inclusive).

A pesar de todas las referencias europeas que he ido colocando a lo largo del texto, uno de los mejores detalles de la obra es el uso de un recurso alejado de la tradición musical del viejo continente como es la voz gutural tibetana, empleada por DP Rey hasta tal punto que se convierte en una parte fundamental de Deferens. Es cierto que es más evidente en «Tibetian winds«, el corte donde es protagonista absoluto, pero a lo largo del álbum se convierte en un instrumento más, creando líneas graves en conjunción y/o alternancia con el contrabajo. SOMNARE consiguen hacer suyo un elemento apócrifo en el academicismo europeo. Occidente bastardizado con Oriente. 

Quizás la alquimia de SOMNARE no esté en transformar cobre en oro, sino en darnos viajes mentales hacia donde ellos quieren o hacia lo más profundo de nuestros pensamientos. No hablamos de que sea una música para la introspección y la meditación (que también), sino de que pueden despertar sensaciones y/o recuerdos dormidos. Dudo mucho que nuestro dúo protagonista se inspirase para los primeros segundos del tema homónimo en el score del videojuego original de Resident Evil, pero me ha trasladado mentalmente a aquella mansión. Una sensación completamente subjetiva y que ninguno de los lectores tiene por qué compartir, pero sirva como muestra de cómo este álbum es capaz de evocar elementos personales, abriendo una caja de Pandora para cada incauto oyente. 

Podría seguir hablando de muchísimos detalles, como el impresionante trabajo operístico de Pilar, el juego de voces en «Tria Prima«, o cómo en la ya mencionada canción homónima pasamos del neofolk a una canción más dinámica hasta un bellísimo pasaje ambiental. Hay muchísimo que contar en una obra perfeccionista hecha por dos personas que realmente han puesto toda su pasión e interés en ella, independientemente de que este tipo de género sea muy minoritario en España. Pero ¿qué más dará? Con una obra así, pueden morir tranquilos. 

 

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