SOMAS CURE – Éter, 2017

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Me gustaría comenzar esta reseña destacando que muchas bandas similares a SOMAS CURE tienden a suavizar su sonido con el paso del tiempo. Pues bien, en Éter, los madrileños nos ofrecen el disco más oscuro, opresivo, envolvente y heavy de su carrera. Gracias a Dios, son la maravillosa excepción del metal alternativo español. Siempre a contracorriente.

El trabajo de Carlos Santos y de Jens Bogren detrás de los mandos es uno de los principales motivos por los que Éter suena así de contundente, no obstante, el sueco es uno de los masterizadores más importantes del metal extremo. Así que, no es extraño que suenen mucho más contundentes que en discos anteriores.

Pero, por mucho trabajo que haya detrás de los mandos, si no hay buena «materia prima», buenos instrumentistas, no hay nada que hacer. SOMAS CURE han ido creciendo a cada álbum y en Éter nos encontramos a una banda en su plenitud, ofreciéndonos detalles y arreglos que no encontrábamos en sus anteriores discos. Pero destaca sobremanera un Txema Fonz espectacular y versátil que alterna guturales, voces desgarradas y emotivos giros melódicos sin despeinarse (y sin flojear en ningún aspecto). Tampoco quiero olvidarme del aspecto lírico, ya que sin ser un álbum puramente conceptual, encontramos temas que hablan de los distintos elementos de la naturaleza: agua, fuego, tierra, aire y éter (obviamente).

Centrándonos en las canciones, «En carne viva» es un crescendo de influencias progresivas muy similar a las oberturas de las óperas y por tanto, muy lejano a los temas contundentes que abrían sus discos anteriores. La contundencia -fundamentada en el metalcore- la encontramos en el single «Leviatán«, la pegadiza «Kelt«, «Abrir la tierra en dos«, «Ceniza» -segundo single, y que instrumentalmente recuerda a LAMB OF GOD– y la final «Mis voces«. En todas ellas, Txema Fonz muestra sus dos caras: la más fiera y gutural en las estrofas y la más melódica en los épicos estribillos que construyen. Al más puro estilo Corey Taylor.

Asimismo, tenemos temas más atmosféricos y calmados donde recuerdan a grupos como DEFTONES. El mejor ejemplo de esta influencia sería «Aire«, donde Borja Iglesias y Álvaro Longarela dibujan bellas melodías de guitarra que Txema culmina en un emotivo estribillo y «Dunas de Marte«, una preciosa «balada» con una intensa base instrumental. «Adicta«, por el contrario, empieza muy contundente pero nuevamente vuelve a transitar la senda de la melodía deftoniana. La dejo para el final porque es, sencillamente, la mejor canción del disco  y me pone los pelos de punto cada vez que la oigo. Escuchadla y disfrutadla, por favor.

Por cuarta vez, SOMAS CURE han conseguido lanzar una absoluta obra maestra. Su madurez es indiscutible y han ofrecido un disco con el que pueden mirar de tú a tú a muchas de las grandes bandas internacionales del género. Variado, intenso y que no se hace repetitivo, porque en cada escucha descubres algún detalle nuevo. Éter es un disco digno de ser escuchado estando relajado y con los ojos cerrados, para así poder apreciar la magnitud de la obra que estos cinco chicos han creado.

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