SOMAS CURE (ESP) – La colmena, 2020

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Es atrevido afirmarlo, y más en un momento en el que cada vez más salas de conciertos están anunciando que bajan la persiana, pero si hay algún beneficiado por la COVID-19 en la escena del metal son, sin duda, SOMAS CURE. Me explico. Estaba previsto que La colmena saliese a comienzos de año, pero un cambio de planes retrasó la publicación hasta octubre e hizo que, en su lugar, nos fuesen poniendo los dientes largos con distintos adelantos de forma periódica. No obstante, cabe recordar que estábamos en 2020, y que todo lo que pase tiene su lado negativo, ya que tenían previsto presentar cada canción nueva en directo, en una minigira previa a la publicación de este disco.

Tal y como admitió la propia banda en una rueda de prensa online a la que tuve el placer de acudir, La colmena nació tras un periodo de descanso de unos seis meses. Un tiempo que les sirvió para recargar las pilas y poder encarar con bríos renovados la composición de su disco más exitoso hasta la fecha: un Éter que les llevó a girar por todo el país y a tocar en festivales como el Download o el Resurrection.

Muchas bandas hubiesen optado por el camino fácil y habrían repetido la fórmula del éxito hasta la extenuación, tanto de la banda como del público, pero si algo hace únicos a SOMAS CURE es su capacidad de reinvención y su deseo por escribir canciones que a ellos les divierta tocar en directo. Así, La colmena es su disco más extremo y variado hasta la fecha y, por supuesto, también el más completo, una sensación que ya tuve al escuchar los adelantos antes mencionados.

«Salto de fe» es la primera canción del disco y también fue el primer tema que adelantaron allá por noviembre del año pasado. Un medio tiempo cuasi baladesco que va creciendo hasta romper en un estribillo épico que se te queda en la cabeza desde la primera escucha. «Iglesia de humo» y «Bailar en la cuerda» podrían definirse como temas marca de la casa SOMAS CURE. En la primera, Txema Fonz alterna sin despeinarse guturales en algunas estrofas con unas notas graves muy sostenidas en el puente. La novedad reside en los teclados electrónicos que adquieren protagonismo en los numerosos parones que tiene el tema. La segunda, en cambio, tiene un riff muy numetalero y deja patente que Borja Iglesias y Álvaro Longarela han trabajado con distintas afinaciones y efectos en sus guitarras a la hora de grabar este disco. A mí, personalmente, el estribillo de este tema me deja un poco frío, pero parece que ha calado bastante hondo entre sus cada vez más numerosos fans.

«Plaga» es la canción más cañera y también una de las más pegadizas del disco, y me recuerda a grupos como SOZIEDAD ALKOHOLIKA o los primeros HAMLET. Repleta de guturales, baja las revoluciones en un estribillo en el que introducen también arreglos electrónicos. Llamada a ser uno de los próximos singles es «Bandera negra«, un tema escrito para ser interpretado en directo por su simplísimo estribillo, con una letra de tremenda actualidad, y en el que Txema rapea sobre un riff pesado y unos deliciosos arpegios melódicos que dibujan sus compañeros en las guitarras. Aunque «Mi mejor mentira» tampoco sería una mala apuesta: un tema muy chocante, con estructura y estribillo de pop rock que contrasta con el riffeo inicial a lo IN FLAMES.

En «La cura«, otro tema con parones y acelerones marca de la casa, un bellísimo estribillo y un riffeo nunca antes visto en la banda, Darío Gómez tiene su momento de lucimiento personal con la batería en los primeros compases. Marca de la casa son también la épica «Belladona» (con otro estribillo y líneas de guitarra de gran factura) y especialmente «Cede la piel«, mucho más heavy y con guturales, un tema que no desentonaría en cualquiera de sus anteriores discos.

Merecen una mención especial los temas más novedosos y rompedores de La colmena. «Vértigo» comienza con unos acordes limpios y desemboca en un tema muy rápido y heavy instrumentalmente pero muy melódico en lo vocal… De hecho, aunque parezca que no encajan ambas partes, el resultado final es más que excelente.

Todos los discos de SOMAS CURE tienen una balada, pero ninguna como «Balas de plata«. Un tema en el que dan rienda suelta a sus influencias de post-rock, que comienza casi como una nana con Txema Fonz cantando con una voz calidísima, Darío golpeando la batería con delicadeza y que va creciendo en intensidad progresivamente. «El cuerpo» se encarga de cerrar el disco y es un tema experimental que, como ellos mismos admitieron, es el más extraño que han compuesto… Pero no por ello está exento de calidad ni de momentos brillantes.

La colmena es una montaña rusa de emociones que nos deja los momentos más heavys y rápidos de la carrera de SOMAS CURE… pero también los más melódicos y calmados. Es también su trabajo más experimental, pero todos los temas tienen su sello personal y reconocible. Se han abierto en canal para escribir letras «a herida abierta» y han puesto sobre la mesa un vastísimo ramillete de influencias para ofrecernos su disco más personal hasta la fecha. No sabemos cuando podrán corroborarlo en directo (de momento, ya lo presentaron el 25 de noviembre en un concierto en streaming), pero por méritos propios y a base de mucho trabajo SOMAS CURE se han convertido merecidísimamente, y sin lugar a dudas, en una de las abejas reinas de la escena metálica patria.

 

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