SNAKEYES – Ultimate sin, 2015

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snakeyes01Quien siga habitualmente nuestro webzine muy probablemente conocerá, incluso antes de su álbum debut, a la banda hispano-rumana SNAKEYES. Hace tiempo realizamos la reseña de su EP Welcome to the snake pit, poco después del génesis de la banda formada por el bajista de SPHINX, José Pineda. Como indicamos entonces, José se rodeó de músicos de la talla de Justi Bala, Carlos Delgado y Cosmin Alonita (procedente de 9.7. RITCHER), dejándonos para el recuerdo un EP de tres temas que, junto al medley “Riding the sentinel into hell”, formado por los clásicos “Riding on the wind”, “The sentinel” y “Burn in hell”, me sirvió para situarles entre los mejores grupos de heavy metal clásico del país. ¿Con tan solo un trabajo de tres canciones? .

Quizás por el tipo de metal que practicaban, y practican (el LP que nos ocupa muestra una línea continuista), al grupo se le haya podido colgar el sanbenito de ser los JUDAS PRIEST españoles, algo así como se ha asociado en los 80’s a MALICE en Estados Unidos y PRIMAL FEAR (o METALHEAD a nivel más underground) en Alemania. Quizás, también, haya tenido que ver aquel medley al que me refiero anteriormente, el cual creo que les ha hecho más mal que bien.

Porque si nos quedamos en eso pecaríamos de ser mínimamente serios. En Ultimate sin (que incluye los tres temas del EP) encontramos no solo influencias JUDAS o PRIMAL, sino asimismo de RAGE, alguna puntual (HAMMERFALL del Infected en “Shadow warriors” e HYPNOSIDE en tramos de “Black and white”) y una para mí fundamental para entender la música del cuarteto transnacional: GAMMA RAY.

La influencia de los de Hansen se advierte especialmente en el estribillo de “Demon in your mind” (tema especialmente bien estructurado, con unos solos de guitarra también marca de la fábrica Kai y con unos agudos vocales influenciados por los maestros Halford o James Rivera). También este peso se puede percibir en las líneas melódicas de “Blood of the damned” o en partes de “Rise of the trial”, incluso en “Down with the devil”.

La producción, por otra parte, es sobresaliente. Responsabilidad del propio José Pineda en los Área 51 Studios, consigue un equilibrio entre un sonido actual y una propuesta musical añeja, y dota al trabajo de una fuerza notable, con un especial peso de la base rítmica (el bajo está muy presente a diferencia de la mayoría de discos), con unas guitarras muy cortantes y afiladas. Excepto, por cierto, en temas como “Snake pit” (y en “Denied”, aunque algo menos), donde éstas son más graves y confieren a las composiciones un groove especial, recordándome a trabajos discográficos de KILLING MACHINE o CAGE.

El tema diferente, tanto musical como líricamente, es “The cross is a lie”, más oscuro, con armónicos y, en definitiva, el más discordante con el resto de las canciones, que sirve para cerrar un álbum que, espero, conceda al grupo el status que merece.

Ojo, de lo mejor que se puede encontrar en España actualmente. Además, el perfecto manejo de la lengua inglesa de Cosmin otorga al grupo un carácter internacional que ya, de por sí, consiguen con su música y su constitución como tal. Sobresaliente, en definitiva. Para qué decir más… Juzgad vosotros mismos.

 firmatopo

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