SLUPS – Rituals beyond the oniricous, 2017

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El death metal es una música orgánica y visceral, y no es porque las letras tengan que ir necesariamente de órganos y vísceras… Dejando a un lado esta broma infantil, tengo amigos que dicen que la técnica mató al death metal. Yo discrepo, incluso aunque el juego de palabras entre matar y death metal pueda resultar curioso. Pero no cabe duda de que cuando me pongo un disco de CANNIBAL CORPSE lo gozo de primeras, lo cual no es óbice para que luego me ponga a ORIGIN y lo haga igual. Toda esta introducción viene a cuento de SLUPS. La banda madrileña edita debut en largo con Rituals beyond the oniricous y ellos tienen claro lo que quieren: death metal de vieja escuela sin concesiones ni más historias. Y vaya si lo consiguen. Un trabajo que para los amantes del death metal más clásico y para puro regocijo de nuestro engorilamiento no tiene desperdicio.

Las bases son claras: uno escucha ecos de los primerísimos MORBID ANGEL (con restos de thrash en muchos riffs y ritmos en donde se cuela SLAYER), de CANNIBAL CORPSE (aunque el trasfondo no es tan groovie), de DEICIDE (por la producción demoníaca) y de otras bandas como MALEVOLENT CREATION o sobre todo MONSTROSITY (de hecho las cuerdas vocales de Parricide tienen bastante parecido a Corpsegrinder tanto en CANNIBAL como en su banda madre, con algún toque a Glenn Benton también). Por otro lado no todo es americanismo. En los riffs y melodías se cuelan elementos de escuela sueca a lo GRAVE o DISMEMBER, incluso cierta oscuridad finlandesa a lo FUNEBRE, aunque sin ese sonido pastoso tan particular. El caso es que si mezclamos bien todo este cóctel lo que obtenemos es una pieza de death metal atávico y sin sorpresas, bien asentado en el pasado, pero por eso mismo altísimamente disfrutable porque se nota está hecho por gente que ama esta música.

Me dejo a un lado el tema de la producción, porque es también muy sorprendente. Y es que al principio uno puede pensar que es demasiado nítida, no deja hueco a la imaginación, se escucha todo y eso puede restar cierta oscuridad y cuerpo a los temas. Sin embargo el hecho de que nadie pase desapercibido en la mezcla y que la batería de K.R. Legion esté tan bien grabada, unido a una masterización notable en donde nada sobresale del resto, hace que podamos disfrutar mucho más de los pasajes instrumentales (que los hay) y que ese ramalazo thrash de muchos cortes, riffs y solos salga más a la luz. Amén de que su bajista, Thrashsoul, el último en llegar (¿ese sobrenombre tendrá algo que ver con este sonido thrash?), está presente siempre, incluso cuando Andy Moshpit y Missantropik hacen sus cabalgadas aceleradas de riffs a lo CANNIBAL CORPSE meets POSSESSED.

En cuanto a los temas los podemos dividir en dos bloques, aquellos más directos y aquellos que ofrecen una paleta de elementos más amplia y donde la oscuridad es más patente. Entre los primeros destaca la brutal apertura, uno de los cortes más CANNIBAL CORPSE, “Rotting by maggots“, así como “Obssessed possessed” y “Slayed by death“, que a la postre son cortes con mucho trasfondo thrash. Entre los temas más elaborados y cambiantes, donde hay espacio para atmósferas y giros interesantes, el que más me llama la atención es “Let it bleed“, que desde el principio atrapa con su sonido a lo SLAYER en versión medio tiempo, acelerándose después pero sin dejar el regusto thrash a un lado. Y, por supuesto, también destaca “The true son of a witch“, de cacofónico y oscuro inicio que se desarrolla como uno de los más mórbidos y oscuros del plástico.

Para mi gusto SLUPS se ha sacado de la manga un trabajo sobresaliente de vieja escuela. Sin innovar dicen muchas cosas y, como decía, se nota que les gusta lo que hacen porque tienen las lecciones bien aprendidas y transmiten mucha energía. Rituals beyond the oniricous a buen seguro que girará bastante en mi reproductor en el futuro y desde luego recuerda que en este país se hace música primigenia con el sentimiento de la juventud, todo ello marcado por la varita de la calidad.

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