SLOW (BEL) – VI – Dantalion, 2019

Enlaces:

Si hay una banda que con su nombre defina a la perfección el tipo de música que hacen esa es SLOW. Lo que practican estos belgas es un funeral doom de manual con pinceladas ambientales. Así pues, aquí poca experimentación y sorpresas van a haber con este nuevo opus. Si te gusta el estilo, seguramente vas a disfrutar como un gorrino revolcándose por un lodazal. Si nunca te has enfrentado a un grupo de estas características, sigue leyendo a ver si te atrae lo que voy a exponer. Y si el funeral y el doom en general te parecen un estilo lento, soso y aburrido, pírate de aquí y no vuelvas, que molestas bastante.

Sigue su tradición de editar material cada dos años, desde su lejana demo del 2007 hasta la fecha, salvo en el 2016, aunque en ese caso fue la versión instrumental del álbum editado en 2015. Y después del inmenso V – Oceans, Déhà y Lore, los dos artistas detrás de este proyecto, vuelven a la carga con VI – Dantalion. Y vuelven a conseguir lo que ya hicieron con su predecesor: crear una pieza de una densidad casi impenetrable donde los muros sónicos creados por las guitarras y un bajo omnipresente, con una afinación ultra baja y una cuerda “gorda” que debe rondar el calibre de un cable de suspensión del Golden Gate o algo así, hacen que nos sea imposible ver más allá del siguiente riff, que nos sintamos atrapados y sin salida y continuamente asediados por la voz de ultratumba de Déhà. A esta sensación de opresión también ayudan unos colchones de teclado brumosos y espesos, que arropan a todo el conjunto como si de una siniestra niebla se tratara.

Se podría decir que el disco está dividido en tres partes. En los tres primeros temas es donde lo mencionado arriba se hace más patente. Donde todos los instrumentos funcionan como un todo, creando un aura de desolación absoluta que nos trasporta por sus oscuros parajes sin posibilidad de escapar de ellos.

La segunda parte estaría compuesta por los tres siguiente temas. Aquí, aunque la base sigue siendo la misma, podemos encontrar momentos para el “lucimiento individual” de guitarras y teclas. Las primeras se harán más presentes con continuos punteos y arpegios, siempre a velocidades sosegadas y agónicas, creando hermosas e hirientes melodías de esas que te crean una sensación de placer y dolor a la vez como si un ser querido te estuviera abrazando y, al sentir toda su pasión, te hundiera lentísimamente una daga en el estómago.

Por otra parte, los teclados ganan también más peso dentro de los temas, abandonado su casi exclusiva labor de adornar con colchones para crear melodías con las cuerdas o cobrar un absoluto protagonismo con hermosos pasajes de piano. Nos trasladan a un mundo más “amable” y no tan opresivo, con momentos de extrema belleza que se verán aplastados y lacerados de nuevo por los demoledores riffs y los afilados punteos … Una puta maravilla el tema Futilité.

La tercera parte la compone la última canción del disco, Elégie. Un tema instrumental de 16 minutos donde guitarra acústica y teclas (piano y teclados) nos transportan a un mundo de ensoñación, de tranquilidad y de placentera paz. No exento de melancolía y tristeza, pero muy alejado de la “violencia” sónica del resto del disco.

SLOW lo han vuelto a hacer. Han sabido crear un disco complejo y contundente a partir de las aparentemente sencillas premisas del funeral doom. Un trabajo lleno de pasión y sentimiento que te va inundando poco a poco el alma y que cuando te das cuenta te ha atrapado irremediablemente en sus redes, sin posibilidad de escapatoria. Es más, no quieres que lo haga de ninguna de las maneras…

Comparte:

COMENTARIOS