SKUNK D.F. – Perseidas, 2012

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Para un admirador confeso de SKUNK D.F. es un privilegio revisar su nuevo trabajo. Supongo que ya está todo dicho de la banda más impactante de la pasada década en la península, con permiso de los primeros SÔBER, o estrellas fugaces como fueron SUGARLESS o SUPER SKUNK… Y nunca mejor traído para hablar de este «Perseidas«, que son eso mismo: las lágrimas de San Lorenzo, goteo de estrellas fugaces, cápsulas musicales que van cayendo una tras otra, y cuando te quieres dar cuenta se extinguen… El nombre se puede atribuir en parte a que trata de un trabajo muy compacto: 9 cortes, alguno de ellos apenas alcanzan los 3 minutos de duración. Este formato de entre 7 y 9 temas para un álbum personalmente me encanta: ni muy breve ni muy extenso.
 
Voy a ser muy honesto: este nuevo álbum ha necesitado de varias escuchas para asentar mi opinión sobre él, en antagonía con la fugacidad que desprende el título. Vamos, que no me entró a la primera. También tengo que decir que siempre espero mucho de SKUNK D.F., y que esta misma sensación la tuve con su anterior «El Crisol«. Aún así mi veredicto, tras dejar pasar un tiempo prudencial, es bastante positivo.
 
El álbum abre con la acústica La vida es ahora: breve y emotiva, con una sección de cuerdas final que siempre es un recurso agradecido en este tipo de temas, para adentrarnos en El fin de la diplomacia, primer sencillo y primer vídeo extraído de este «Perseidas»: tras una primera escucha no sabía realmente si me gustaba o no, a pesar de que tiene todos los ingredientes para ser un cañonazo, pero he de reconocer que con cada nueva escucha te va gustando más y más. Puede que la razón sea algún pasaje puntual en las líneas de voz, que no entran suaves a la primera. Sea como fuere, se trata probablemente del tema más completo de este álbum: cargado de fuerza, con una letra cuidada, unos riffs de guitarra perfectos y un ritmo de batería que encaja con ellos al milímetro.
El tercer corte, que da título al trabajo, comienza con unas voces armonizadas que enganchan, esta vez sí, a la primera escucha, y que eché algo de menos que no se repitieran en el resto de la canción. El tema es muy emotivo y tiene unos arreglos instrumentales excelentes.
Seguimos con Belgrado, tema almibarado tanto en su temática como en las líneas de voz, que apunta claramente hacia un público más amplio que el de sus inicios nü-metaleros, con unos textos quizás excesivamente sentimentales. Personalmente prefiero que las canciones no traten estos temas de forma tan explícita, y al parecer el genial Germán González está optando cada vez más por este formato. Creo que esto sería lo más achacable en líneas generales de este «Perseidas«: predominan las letras explícitas, «romanticonas», vacuas por momentos… más propias de estilos de música más ligeros. Eso sí, mantienen algún atisbo reivindicativo, de crítica social y de la condición humana, como en el ya mencionado El fin de la diplomacia o el tema que cierra el álbum. Pero bueno, se trata de una opinión muy objetiva por mi parte.
 
Miedo es un tema más movido, en el que la voz de Germán vuelve por unos fueros más salvajes, más acordes con sus composiciones de hace un lustro, sin dejar de lado las buenas melodías.  El siguiente corte, Las chicas de la red, es un tema breve, en el que predominan las bases programadas y la electrónica, y que reconozco que si bien me han gustado este tipo de aventuras en otros álbumes de la banda, en este caso es un tema con el que no he comulgado demasiado, y que considero prescindible.
Si pudieras verme ahora es un tema en la línea de Belgrado, un claro ejemplo de los actuales derroteros por los que se mueven los madrileños; y es curioso, pero el siguiente corte, Dorian, a pesar de tener un texto que me ha gustado bastante, muy marca de la casa, es un tema que musicalmente pasa un poco de puntillas frente al nivel genérico del trabajo.
Pero la banda se reserva una joya para el final: el último corte del álbum, La estrella de la muerte, se cuela entre mis temas favoritos de la banda, y creo que es, junto con El fin de la diplomacia, lo más sobresaliente de «Perseidas«. Y esto se debe en gran medida a ese increscendo al final del tema, esa melodía de voz perfecta, esa guitarra himnótica, el cambio de ritmo final… Podría aburriros con calificativos, pero vamos a dejarlo en que se trata de una canción sublime y sencilla a la vez.
 
Una vez analizado, y para focalizar la sensación que me deja este álbum (y aportar una pizca de crítica, que también es para lo que estamos), en mi opinión todo nuevo álbum de una banda consolidada tiene una serie de hándicaps: a pesar de que nos encontramos ante una formación que poco tiene que demostrar a estas alturas, un nuevo álbum debe tener una intencionalidad claramente marcada. O bien desmarcarse de sus trabajos anteriores o bien mantener el nivel de los mismos en su dinámica general, y SKUNK D.F. han optado claramente por esto último. Está claro que la banda debe estar muy orgullosa de esta nueva creación, y tiene motivos para estarlo. Incluso para decir que objetivamente éste puede ser su mejor trabajo, y aunque gustos son opiniones no nos estarían mintiendo. Lo que no está reñido con estas afirmaciones es que este álbum no nos ofrece nada novedoso con respecto a su anterior trabajo: son una colección de buenos temas, estupendamente producidos (muy destacable esta labor a cargo de Pablo Domínguez y de uno de los guitarristas de la banda, Xavi Igual, tanto como el mastering de Nano Cañamares), exquisitamente arreglados… pero por suerte y por desgracia a la vez es algo a lo que la banda nos tiene tan acostumbrados que el factor sorpresa queda completamente descartado. Sorprendente fue aquel majestruoso «El Año del Dragón«, en su momento un ejercicio de metal alternativo difícilmente superable. Algo que ellos mismos consiguieron hacer con «Esencia«, con un notable y acertado giro en su sonido hacia el rock, demostrando un enorme salto de madurez. Los discos consiguientes han seguido patrones similares a éste, pero es que no se puede estar sorprendiendo siempre: ¿qué les quedaría por hacer a estos músicos? ¿Por qué le tenemos que pedir más a esta banda cuando otras más mediáticas (que para no herir sensibilidades excusaré de mencionar) llevan una eternidad sin salirse un ápice de la pauta? Una vez que llegas a la excelencia cada paso adelante es más pequeño que los anteriores, o más bien menos notorio.
 
Otra forma de verlo es que SKUNK D.F. han encontrado su identidad, su sello de marca, y al menos el que escribe aplaude cada nuevo movimiento de una de las bandas más honestas, más trabajadoras y sobre todo de más calidad de este país. En resumen: este «Perseidas» no ha causado en mí el mismo efecto que «Esencia«, por ejemplo, pero no por ello voy a decir que es peor álbum: simplemente para alguien que siga la trayectoria de SKUNK D.F., que por suerte somos muchísimos, se trata de un álbum algo predecible.
 

 
 
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