SKINNED (USA) – Shadow syndicate, 2018

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Probablemente no conozcas a SKINNED. Tal vez pienses que sí, pero los confundes con SKINLESS o FLESHLESS. O eres tan conocedor del brutal death metal que sabes distinguir entre mareas de nombres (y en muchas ocasiones sonidos) casi gemelos. En el último de los casos, mis respetos. Yo me incluía en el primer grupo, para ser sinceros, y no seré de los pocos, precisamente. 

Lo que trato de comunicar es que SKINNED es una de esas bandas veteranas, que llevan muchos más años de los que uno piensa en activo, con mil cambios de miembros, exceptuando a su líder espiritual, y que saca discos contra viento y marea a pesar de estar en tercera, cuarta o quinta línea de fuego. El underground jamás fue pensado para ganar dinero. SKINNED nunca destacaron por su originalidad a lo largo de su dilatada carrera (que data del 95), y si bien esto no es malo, sí lo es cuando la ausencia está acompañada por el tedio. De su primitivo brutal death/grind de las primeras demos, pasando por un sonido a medio camino entre el brutal death y el death moderno de sus obras más recientes, no había nada demasiado destacable. Tanto que a veces llegar al final de Isolating the gene o Creating malevolence se convertía en una deseada meta.

Pero el ensayo y error y la experiencia hacen que cambien muchas cosas. Shadow syndicate no sólo es su mejor disco de lejos, es una obra realmente disfrutable que, si bien no pasará al hall de la fama del género, puede ser apreciada por observadores externos que se adentren en el mundo de los de Colorado por primera vez. 

Para llegar a esto ha sido necesario que el propio grupo abra una gama más amplia de recursos. Para empezar reduciendo el brutal death metal a situaciones concretas, como «As their bodies fall«, que juega con slams y solos de bajo afinados gravemente. El death metal moderno, con más «groove» y algo de melodía, gana peso en contraposición; el sorprendente uso del piano, en «Wings of virulence«, aunque sea sólo durante la sección intermedia. Aunque la canción que más representa ese paso adelante de SKINNED es «Black rain«, una instrumental que rompe límites para el grupo. Los suaves armónicos de guitarra son enfrentados a riffs simples y pesados. Es una canción pegadiza, que realmente puede gustar más allá del ámbito del death metal, porque realmente suena bonita. Todo debido al contraste entre las melodías y las guitarras de estampida de elefantes. No es ninguna virguería técnica, ni falta que le hace.

Pero quizás lo mejor de todo es que Shadow syndicate ya no es una bola de ruido donde todo parece lo mismo, a diferencia de sus predecesores. Aquí hay mucha más identidad en cada corte, cada entidad se sirve por sí sola y evita el temido efecto antes mencionado. Más meritorio teniendo en cuenta que, salvo por «Black rain«, ni la velocidad ni la intensidad paran en momento alguno. Cada canción es una metralleta que no da respiro. 

Los norteamericanos se sitúan más en la línea de ABORTED: death metal moderno sin más preámbulos. Es una propuesta más simple, pero que les ha permitido eliminar muchos defectos, ofrecer algo muy atractivo y que entra por los oídos a la primera, algo que antes no sucedía. Pero ni a la vigésima. 

¿Desde aquí hacia dónde pueden avanzar? Bien hacen más concesiones a su lado más experimental (expandiendo lo visto en «As their bodies fall«, por ejemplo) o quizás se mantengan en la misma línea de death efectista. En cualquier caso, este Shadow syndicate muestra al grupo en su mejor momento. 

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