SINGULARITY (USA) – Place of chains, 2019

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Si SINGULARITY han sacado el mejor puto disco del año, se dice sin más y punto. Lo que han hecho los de Arizona en Place of chains supera con mucho lo que hicieron en su fabuloso primer LP homónimo, editado en 2014.

Quizá aquel primer trabajo tuviera un poquito más de black metal que esta nueva obra, pero la esencia de SINGULARITY no es que siga intacta, es que ha mejorado, obteniendo nuevos y más exquisitos matices. Los trabajos que han precedido a esta nueva joya sonaban también un poco más orgánicos o menos procesados. Cuando se trabaja la música a los niveles que lo hacen estos colgados, la producción ha de modernizarse todo lo posible (sin pasarse) para que todo suene ultradefinido. No sirve de nada que te curres la composición de un disco supertécnico si luego no puedes disfrutar de todos los detalles que éste te ofrece. 

¡Pero estamos de suerte! Place of chains es una auténtica bomba lo cojas por donde lo cojas. En lo que a la música se refiere, poco lugar para la pausa tenemos en este redondo, que rebosa calidad, técnica, rapidez y virtuosismo y al que si le intentas sacar alguna pega es que eres un puto gilipollas. Las consecuciones de los temas no forman otra cosa que una auténtica biblia de riffs, solos y melodías que serviría de temario para varios cursos en una carrera de metal técnico.

Desde el The path of apotheosis de INFERI que no escuchaba un disco de black/death de corte técnico como este, combinando de manera magistral riffs más propios del black metal, afilados y oscuros, con otros más violentos y machacones, más habituales en el death. Todo esto unificado con una pasmosa habilidad para ejecutar progresiones, melodías y solos, cuya magnitud es comparable a la de R136a1, la estrella más grande descubierta por el hombre hasta la fecha. Encima de todo, las líneas de percusión, aparte de estar tocadas con suma precisión y velocidad, te cambian de ritmo dentro de un mismo riff, dándole otro sentido totalmente nuevo, aportando riqueza, personalidad y versatilidad. 

Otro de los grandes atractivos de este álbum (y de la banda) es la inclusión de ese piano que tanta personalidad le dio a aquel debut. En Place of chains también tiene protagonismo, compartido con esas magníficas orquestaciones, perpetradas por el también magnífico Malcom Pugh, militante en INFERI, miembro pensante y multiinstrumentista en A LOATHING REQUIEM y cofundador y copropietario del potentísimo pero a la vez humilde sello The Artisan Era, quienes además editan esta opera magna de SINGULARITY

Como colofón añadido, nos encontramos con las colabos de Jeremy David a las voces en “Ritual of regret”, la de Jared Christianson de ARKAIK en “Victory or death” también a las voces, y la del infravalorado pero talentosísimo Nick Pavodani de VIRULENT DEPRAVITY y EQUIPOISE, quien asume la guitarra solista en “Consume and assume”. 

Imposible quedarme con un tema favorito, pues todos desprenden algún tipo de xenodroga que los hace igual de adictivos. Un disco perfecto en el que el trasfondo futurista y de ciencia ficción nos pone a los humanos en primera fila para el último acto de nuestra propia extinción, aunque ¿nos merecemos otro asiento?

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