SIMÓN DEL DESIERTO (ESP) – Purgatory, 2018

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El dúo de Julio Monleón y Javier Fernández Luengo es un matrimonio no registrado pero bien avenido. Ya los busques haciendo sludge ruidoso en DISPAIN, grind revolucionario en NAGANT o doom noventero en SIMÓN DEL DESIERTO… ahí está Javier con su batería enorme y minimalista al mismo tiempo y Julio con sus pedaleras haciendo lo que mejor saben, música de todo tipo. En esta ocasión el matrimonio ha vuelto a parir otro hijo y ya hace tiempo que entre los tres proyectos tienen familia numerosa. Le tocaba el turno a SIMÓN DEL DESIERTO, dando continuidad a aquel EP oscuro y ocultista que fue Ursaria y donde la sensual y enigmática voz de Carmen le daba un aire retro, mientras que los ritmos lentos de Javi y los riffs pesados y envolventes de Julio tejían una música que hincaba sus uñas en el doom clásico, revisitado por las bandas posteriores a BLACK SABBATH y sus muchos derivados. El sucesor, el recién nacido en la familia, se llama Purgatory y abunda aún más en esa idea.

Para ello SIMÓN DEL DESIERTO se presenta con dos cambios fundamentales. Un nuevo sonido, especialmente apreciable en las guitarras de Julio. Un sonido más clásico por un lado, más fuzz por otro. Esto permite unos riffs mucho más noventeros, que miran directamente a Maryland (PENTAGRAM, THE OBSESSED o REVELATION) y lo pasan por una túrmix grunge mucho más ácido y lánguido. Javi sigue en su onda minimalista, de absoluto apoyo de Julio, en donde el gigante bombo haces las veces de pulso rítmico ante la ausencia de bajo en el dúo, mientras va aumentando la intensidad o retorciendo los golpes según los riffs lo reclaman. El otro cambio que he adelantado viene en el micrófono. La voz espiritual de Carmen es cambiada por la de un clásico de estos sonidos, Gustavo. El barcelonés tiene un historial nada desdeñable, habiendo pasado por bandas seminales como LORDS OF BUKKAKE, CUERNO o ARROPIERO. Su voz es el toque ácido y lisérgico que necesitaba la música de SIMÓN para terminar de convencer en este cambio de miras.

El resultado vuelve a ser un EP de cuatro temas que crece enormemente según avanza su propia escucha y en sucesivas rotatorias. Digo esto último en sentido figurado, pues de momento Purgatory sólo tiene un tratamiento digital como edición a través del bandcamp del grupo. Me consta que ya están en conversaciones con algún sello para editarlo físicamente. Y desde luego espero que algún día lo haga en vinilo, porque hay que mencionar la portada de Carla del Palacio que me ha recordado levemente a TROUBLE y su Psalm 9. Menciono también este grupo porque también se pueden trazar paralelismos musicales, además de, no nos achante decirlo, con ALICE IN CHAINS o incluso NIRVANA (no en vano el señor Cobain se confesó devoto en más de una ocasión de grupos como THE OBSESSED y hasta los FOO FIGHTERS tienen alguna versión de ellos por ahí circulando). Ojalá pronto salga una edición física en condiciones de este trabajo. Desde luego, y aunque sea algo en desuso, lo merece.

El trabajo empieza muy doom y acaba muy grunge. Los dos primeros cortes, «The need» y «Amidst all odds«, en especial el segundo, contienen la lentitud y la pesadez que se espera de un grupo de estas características. El primero explota gracias a un incendiario solo por parte de Julio en su parte final que llena todo de distorsión, mientras que el segundo se mueve por derroteros más tortuosos y ambientales. Y en ambos también Gustavo pone su voz más «íntima», casi hablada. Por su parte en «Purgatory» y «The caryatid swansong» tenemos a un grupo más agresivo, en especial en el segundo de ellos, con Gustavo rasgando sus cuerdas vocales y los tempos y los riffs más dinámicos. Aunque vaya por delante que mi tema favorito de este disco es precisamente «Purgatory«, un corte que va creciendo en intensidad y que acaba siendo hímnico y adictivo, sirviendo de conexión con esa primera parte del trabajo más doom y pesada.

En poco más de veinte minutos SIMÓN DEL DESIERTO vuelve a demostrar su devoción por el doom en todas sus facetas. Nuevo sonido, nueva voz, pero los mismos principios. El matrimonio de Julio y Javi sigue funcionando con los años y creo que no hay crisis en la pareja. A la vista de sus proyectos y vástagos está. El amor por la música es infinito y ellos son dos románticos empedernidos.

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