SICKROOM – The dualism, 2017

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Han pasado siete añazos desde que SICKROOM nos ofreció su último LP, That killing silence. Hostias, ¡ha pasado tiempo! Tuve el placer de compartir escenario con ellos en 2013 y, por la buena impresión que me causaron en directo, he querido hincarle el diente a su nuevo disco.

La banda, fundada en Tortosa en 2004, ha grabado esta vez en los estudios La Atlántida de Barcelona. Con Mario Patiño y Edgar Beltri a los mandos de la grabación y la mezcla, y tras una masterización en los AUDIOSIEGE de Portland, Estados Unidos, nos llega un trabajo a medio camino entre un EP y un LP, ya que son seis cortes los que conforman The dualism.

Comenzamos con fuerza con “Rivers of blood“. Riff potente al más puro estilo THE BLACK DAHLIA MURDER que, tras un rato, es sucedido por una sección algo más lenta con cierto aire progresivo que contrasta y da un poco de “calma” antes de la vuelta al death melódico del comienzo del tema.

Algo que me llamó gratamente la atención desde las primeras escuchas del EP fue la presencia del bajo, ese gran olvidado en tantos álbumes de metal. Si bien me parece que en ocasiones la voz está un poco fuera de la mezcla (cosa de la producción, no del currazo al micro de Vila), me gusta la posición del bajo con respecto al resto de instrumentos. En “Red eclipse” no me puedo separar de él; aunque siga en muchos momentos las líneas de la guitarra (¿o será al revés?) aporta un extra tímbrico al conjunto que, en mi opinión, queda cojonudo.

Tercer corte y los catalanes siguen sin dar un respiro al oyente, más bien todo lo contrario: The dualism va subiendo poco a poco su intensidad. Con “Taste my flesh” nos encontramos ante un tema de estética más actual que los anteriores. Fuerte influencia de bandas del estilo de AS BLOOD RUNS BLACK: gran carga melódica en las guitarras, riffs rápidos con un fuerte estilo “core” y breakdowns.

Parece que una de las recetas de SICKROOM para que la mezcla de death clásico y deathcore cuaje bien es el empleo simultáneo de trémolos y riffs con gran carga rítmica: contras, ritmos sincopados… Esto se ve claramente en “The secret“, tema en el que esta “dualidad” musical se hace casi más evidente que en cualquiera de los otros cortes.

En contraposición a todos los temas anteriores, muy bien hilados, en “Quinta essentia” me da la sensación de que, si bien la entrada del estribillo me parece bestial, el desarrollo que hay entre este y su siguiente aparición me resulta algo excesivo. Es posible que esto venga dado por la reiteración que se hace sobre algunos de los motivos musicales empleados, ¿quizás se podría haber ofrecido lo mismo en algo menos de tiempo?

Tras unas cuantas escuchas me da la sensación de que, si bien los temas están bien construidos y funden más que correctamente características del death melódico más tradicional (a lo AT THE GATES) con elementos del deathcore, este baile constante entre dichos estilos puede dejarte algo perdido cuando le das una vuelta completa a la grabación. Muy posiblemente un tema que diera un poco de aire y que ofreciera, entre toda la somanta de hostias que SICKROOM nos brinda, cierto contraste, nos ayudaría a sacarle más jugo a cada corte, rompiendo cualquier atisbo de monotonía que se pudiera percibir. Si bien es obvio que una baladita aquí no tiene lugar, quizás una apuesta por un tema de aire más progresivo (en ocasiones los de Tortosa ya dejan caer alguna sección más rítmicamente jugosa) podría ser la solución perfecta.

No obstante, The dualism es un gran trabajo que consigue calar tanto en un público más conservador como en otro más moderno (y no es hablar por hablar, he estado haciendo trabajo de campo con unos cuántos colegas), algo que a día de hoy puede ser un ticket de oro a la hora de colarse en festivales y carteles interesantes. Casi todas las fusiones de géneros, aunque sean géneros con similitudes, crean estilos propios. Esperamos que SICKROOM sigan con el suyo y que se pasen pronto por Madrid para calmar la sed de death de los mesetarians que andamos por aquí.

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