SHINING (SWE) – X – Varg utan flock, 2018

Enlaces: Facebook Otro enlace

Parece mentira, pero el grupo de Niklas Kvarforth lleva ya diez discos en una trayectoria cuanto menos peculiar, en lo musical y extramusical, aunque aquí sólo nos centraremos en lo primero. Lejos quedan aquellos tiempos en los que el grupo hacía black metal de corte depresivo. Fue con su cuarta obra, IV – The eerie cold, cuando el grupo encontró su sonido, alejándose del black metal más puro y abrazando corrientes más progresivas. Aunque realmente pegarían el subidón con V – Halmstad, posiblemente el exponente de su fórmula de la manera más pura. Su Reign in blood, en otras palabras. Aunque esa asociación a Halmstad se debe en buena medida también a aquella impactante portada con la mujer a punto de suicidarse. 

Desde entonces la base ha ido evolucionado, acercándolos más a ENSLAVED o IHSAHN que a NOCTURNAL DEPRESSION. Metal progresivo cuyas raíces son inherentes al black, al haber estado en dicha escena. El grupo no ha tenido miedo alguno de incorporar otras influencias a su sonido. Así lo demuestran algunas de sus versiones a lo largo de los años, desde POETS OF THE FALL a PLACEBO. Algo que ha provocado esa pérdida de un sonido black más estricto; un precio a pagar muy positivo, porque sus tres primeras obras, sin ser malas, habrían caído en el olvido junto a otros tantos miles de álbumes que salen cada año. Grupos de DSBM los hay mejores que SHINING, pero grupos con el sonido de SHINING mejores que SHINING… Sólo hay uno. Dentro de su particularidad, ha habido distintos enfoques: algunos discos como Redefining darkness han sido más tranquilos y otros como IX – Everyone, Everything, Everywhere, Ends más agresivos. Este nuevo opus no rompe esta norma y así vamos a encontrar lo que esperamos del grupo de Kvarforth

Así, este Lobo solitario (sería la traducción española de Varg utan flock) suena feo, oscuro, violento y melancólico, como es habitual y como ya nos hace ver, nada más empezar, “Svart ostoppbar eld“. Lo malo es que después de tantos discos siguiendo este camino ya no nos impacta tanto, y la capacidad de que los temas se queden en nuestra cabeza es mucho menor, como suele pasar con todas aquellas bandas de trayectoria larga y de bastante calidad. El material no es rompedor, pero está tan bien realizado que es imposible no rendirse a sus encantos. Se notan las tablas, porque la banda funciona como una máquina de precisión, desde las partes limpias, con muchos matices (como es habitual) a los cambios hacia los momentos más virulentos. El grupo hace lo que le da la gana, y si quiere meter un solo del legendario Andy LaRocque en “Jag är din fiende“, lo hace. Si quiere jugar con una guitarra flamenca en “Han som lurar inom“… No hay elementos extraños y/o discordantes en su música, porque todo lo asimilan perfectamente.

Y así un determinado momento de una determinada canción nos recordará a otro instante de otro disco. SHINING han logrado la fórmula perfecta: que sus discos tengan un sello de identidad muy marcado, pero no suene a repetición absoluta. A hacer el mismo álbum una y otra vez. Eso sí, hay ciertas tradiciones que se mantienen, como tener seis cortes y que el penúltimo sea un corte instrumental tranquilo. Una tradición que, sin embargo, se perdió en IX – Everyone, Everything, Everywhere, Ends, cuyo tema instrumental era a modo de introducción del álbum. En este caso, “Tolvtusenfyrtioett es una pieza de piano clásico, muy similar a “Det stora grå del Redifining darkness, ya que ambos fueron tocados por el pianista finlandés Olli Ahvenlahti

Quizás la pieza más interesante de todas sea “Mot Aokigahara“, al llevar el clásico “la calma que precede a la tempestad” al extremo. No hablamos de que la primera parte empiece de manera acústica, eso es algo bastante visto, sino a que esa sección es continuada por una parte más minimalista aún, para después, y como si de una patada en la cara se tratase, pasar a convertirse en la pieza más agresiva de todo el álbum, con el uso de un doble bombo que no habíamos visto hasta entonces. Los suecos preparan cada minuto de sus opus de manera bastante meticulosa; el resultado puede gustar más o menos, pero es impecable. 

SHINING en definitiva siguen en su propia liga, haciendo los discos que ellos quieren, con ese sonido que han creado y forjado ellos mismos. Juegan sobre seguro y no arriesgan, pero lo cierto es que siguen sin aburrirnos, y mientras eso siga así tienen libre albedrío.

 

Comparte:

COMENTARIOS