SHADOW OF INTENT (USA) – Melancholy, 2019

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Podemos remontarnos a los noventa para hablar de los que probablemente sentaran las bases de lo que hoy en día conocemos como deathcore. Bandas como DARKEST HOUR, HEAVEN SHALL BURN, CALIBAN o BLEEDING THROUGH (además de unas cuantas más que quedaron en lo más profundo del underground) iniciarían a mediados/finales de los noventa la maceración de un caldo de cultivo del que muy probablemente bebieron las bandas por las cuales al género se le empezó a llamar así. 

El boom de principios de los años 2000 podría ser considerado como la ‘first wave’ del deathcore, cuyo epicentro situamos en Estados Unidos. SUICIDE SILENCE, ALL SHALL PERISH, AS BLOOD RUNS BLACK, CONDUCTING FROM THE GRAVE, JOB FOR A COWBOY o THROUGH THE EYES OF THE DEAD son algunas de las bandas que formaron parte de aquella bestial eclosión. 

Desde entonces, han sido muchos los cambios que ha sufrido el deathcore, así como muchas las bandas que han intentado despuntar dentro de un océano de ofertas en el que muchas se ahogan de manera irremediable. Por suerte, siempre hay formaciones que se esfuerzan por no dejarse arrastrar por la corriente dominante, y este es el caso de SHADOW OF INTENTLa formación norteamericana, nacida en 2013, ha lanzado, de manera independiente una vez más, un nuevo LP que se suma en su discografía a otros dos largas duraciones, un EP y una recopilación de temas instrumentales. 

Si bien Reclaimer fue el disco con el que los descubrí y ya me pareció soberbio, lo que han hecho con este Melancholy ya es de volverse majareta. No es que sus estructuras, composiciones y fusiones sean las más complejas del mundo, no es por eso. Es un disco de esos que provocan que te pases su escucha entera soltando aspavientos de aprobación y onomatopeyas del tipo “pffff”, a la par que piensas “¡qué cabrones!”, corte tras corte. No hay tema malo.

Para empezar, el equilibrio entre la base instrumental es perfecto: cincuenta por ciento deathcore, cincuenta por ciento death melódico. Por supuesto, esto no queda ahí, ya que hay fuertes arrebatos de otros géneros, a destacar el black metal. La manera en la que enganchan melodías, con breakdowns y con tremolos es tan natural, que entra como el propio oxígeno que respiramos. El sonido, oscuro pero cristalino, nos permite gozar de todos los detalles que ofrece Melancholy, cuya producción es perfecta: voces vibrantes, cuerdas desgarradoras, percusión demoledora y elementos orquestales grandiosos. Esto último no es de extrañar, habiendo contado con Francesco Ferrini de FLESHGOD APOCALYPSE para estas labores.

Porque sí, nos encontramos ante una banda que se ha ganado la etiqueta de sinfónica por méritos propios, con clase y con contundencia. Me hacen pensar, cuando la sinfonía entra en comunión con las partes más deathcore, en los australianos MAKE THEM SUFFER, en WINDS OF PLAGUE o incluso los consagradísimos CARNIFEX, aunque en el caso de estos últimos los elementos sinfónicos son más un aderezo que una parte tan indispensable. Tanto así cuando los arrebatos black metaleros entran en escena, me pasa con DIMMU BORGIR o ABIGAIL WILLIAMS. Además, la inclusión de algunos efectos en las voces hace inevitable pensar en el Shagrath del Puritanical euphoric misanthropia o Deathcult Armaggedon

Y aunque probablemente el muchacho estará harto de que se lo digan, no puedo concluir este humilde análisis sin hacer mención especial a las labores de Ben Duerr al micrófono. ¡Menudo animal! Da igual que haga agudos, medios, graves, vocal fry, modulaciones de cualquier tipo, pig squeals… Todo lo hace con una técnica tal que si fuera futbolista sin duda alguna tendría todos los balones de oro. Además de que borda cualquier registro, tiene criterio a la hora de dejar respirar a la instrumental y una clase bestial expeliendo la métrica. Un auténtico demonio con el poder de destrozar las mismísimas entrañas de la existencia con sus cuerdas vocales.

Además, en “Barren and breathless macrocosm” cuentan con la supercolabo de Trevor Strnad de THE BLACK DAHLIA MURDER. ¿Qué más queréis, cabrones y cabronas de mierda? 

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