SENTIMEN BELTZA (ESP) – Izar basoaren hutsunean, 2018

Enlaces:

El norte de España siempre ha sido un lugar de referencia para buscar black metal de corte pagano o con aires místicos, habiendo salido de allí muy buenas formaciones que defienden con criterio y autenticidad estos sonidos; tal es la inspiración que evocan aquellas encantadas tierras.

Hoy nos llega de manos de un sello que sabe perfectamente acerca de esto que os hablo, Darkwoods, el más reciente trabajo del one man band vasco SENTIMEN BELTZA. He de decir que durante años he ido viendo el nombre de la banda por aquí y por allá, pero nunca había indagado demasiado y no podría sentirme más culpable. ¡Qué disco!

Sin duda, Galicia, País Vasco o Cantabria pueden presumir de un legado folclórico que ha calado bien hondo, hasta el punto de impregnarse en géneros y subgéneros de uno de los estilos de música más extremos del planeta, algo de lo que no se puede presumir en muchísimos más sitios del país.

Este babazorro ha parido una auténtica bestia de destruir humanos a base de riffs neblinosos que erosionan nuestro ser con incisión, pero con delicadeza al mismo tiempo, sonando afilados como un cuchillo de caza y finos como una aguja. Tremolos que se alargan en el tiempo de manera correcta, esputando melodías que se agarran al pecho como la más fatídica de las flemas. Gran trabajo el de las cuerdas, que recuerdan por momentos al tipo de riffs empleados por bandas del palo NAKKIGA, NUMEN, XERIÓN u OMENDARK, bandas legendarias y de una calidad enorme, tan sólo comparable a la calidad de la tortilla de patatas de Álava.

Voces agudas que claman a lo más profundo del vacío cósmico, lanzando preguntas existenciales, como si de un deseo de formar parte del bosque de estrellas se tratase, expelido en forma de siniestro y gutural salmo. Son ese tipo de voces que hacen una subliminal labor de retroalimentación junto a las guitarras, que aumentan las sensaciones que despiertan en el oyente de manera recíproca, cosa que es muy difícil de conseguir y más aún si se hace de manera natural.

Todo esto viene acompañado debidamente por baterías que surcan distintos métodos de ejecutar los ritmos. Ya sean con blast beats, dobles bombos o juegos de platos y redobles, las líneas de percusión hacen un trabajo más que correcto, imprimiendo énfasis cuando han de hacerlo y pautando la pausa cuando toca.

Un buen opus, idóneo para escuchar en días lluviosos y dejarte llevar por la majestuosidad y la rabia desprendidas por igual en este trabajo, pues favorece sin ninguna duda el disfrute de la escucha, retroalimentando así también el disfrute de la lluvia; los que se sienten identificados con este tipo de sentimientos sabéis de lo que hablo. SENTIMEN BELTZA parece que también, y tratándose de un proyecto de un solo individuo podemos llegar a terminar de entender el porqué.

Comparte:

COMENTARIOS