SELVANS (ITA) – Faunalia, 2018

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Siempre me ha parecido que el metal italiano ha sabido recoger, probablemente como ningún otro país del mundo, su tradición cultural clásica e incorporarla a una nueva forma de música sinfónica extrema. La brutalidad neoclásica de GODFLESH APOCALYPSE o STORMLORD, el barroquismo épico de RAHPSODY OF FIRE, la teatralidad de IN TORMENTATA QUIETE o la fantasía gótica de EVENFALL y THEATRES DES VAMPIRES son sólo algunos ejemplos de la gran influencia que esta herencia ejerce en la escena actual del metal italiano.
SELVANS no encajaría estrictamente en la categoría de sinfónico ya que, aunque recoge ciertos aspectos de esta vertiente, sus referencias son más amplias, extendiéndose desde un sonido neoclásico hasta las composiciones cinematográficas del siglo XX pasando por el folk tradicional y el neofolk contemporáneo. “Ad malum finem” sirve de introducción y, durante sus tres minutos de duración, nos ofrece una pista sobre el grado de eclecticismo que va a acompañarnos durante este viaje. Folk tradicional en forma de flauta y percusión, instrumentos de cuerda de inflexión clásica y una melodía silbada que nos evocará a Ennio Morricone (y no será la única vez que lo haga).
Finalizada la intro entramos al terreno del black metal. Aunque muestra un buen nivel, por sí solo no haría de Faunalia un álbum tan llamativo, ya que su estilo no deja de ser un tanto convencional, con una producción entre la modernidad y la crudeza, gritos agudos, melodías de guitarra en tonos altos y habituales cambios de ritmo. La verdadera diferencia radica en los elementos añadidos sobre esta base, que proporcionan una gran riqueza sonora y cortan de raíz cualquier viso de tedio. Cuando los blast beats golpean sin cesar y la voz desgarra el aire, la sensación de encontrarnos ante un estilo ortodoxo, nos invade una sensación de anticipación, como si esperáramos el momento en el que la monotonía se quiebra con la incorporación de un elemento discordante. Y esto es algo que sucede mucho y de variadas maneras.
Constantemente se suceden pasajes de black muy atmosférico con fragmentos ambientales en los que suenan lamentos desgarrados y oscuros coros de apariencia ritual. Entre los arreglos se pueden escuchar con asiduidad flautas, tibia o sistrum, que aportan una omnipresente alma folk, pero también teclados electrónicos y silbidos dignos del más clásico spaghetti western. En contraste existen momentos de solemnidad en los que se nos regala la elegancia de una orquesta que impregna un cierto halo hedonista.
Faunalia es una obra de orfebrería exquisita en la que cada segundo se cincela con el propósito de huir del inmovilismo, invitando a los sentidos a perderse en su maraña de ornamentos musicales, elaborando una compleja sinfonía que ejerce de crisol en el que se funden la fantasía, el terror y el teatro.
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