SECHEM (ESP) + SUN OF THE DYING (ESP) – Madrid – 16/03/19

Enlaces: Facebook BandCamp

La presentación de un disco es siempre algo arriesgado. Por un lado suele enfocarse como una fiesta con amigos y cercanos a la banda en cuestión, por otro lado estás interpretando en directo canciones con un rodaje limitado y eso te deja al borde del precipicio con mayor facilidad. No es lo mismo grabar un disco, con calma, ensayo y error, que interpretarlo en directo de nuevas. Partiendo de estas premisas se presentaban en directo SECHEM con su debut en largo bajo el brazo, Disputes with my ba, para lo cual contaban como apoyo con SUN OF THE DYING (supongo que motivado por la participación de su cantante, Eduardo Guilló, en la grabación de SECHEM). Esto encima era un plus para SECHEM, pues sus compañeros de escenario venían de dar un conciertazo soberbio en el Hellpress Fest. Delante de ambas bandas, unas sesenta o setenta personas dispuestas a presenciar la premier de los cortes de SECHEM y a disfrutar de SUN OF THE DYING, una de las mejores bandas de doom que tenemos en España, máxime desde que AUTUMNAL dijeron adiós.

Pasadas las ocho de la tarde, con mucha puntualidad, empezaba la intro de SUN OF THE DYING. Aún con su último concierto en el Hellpress Fest en la retina, tenía curiosidad por verles con un setlist más amplio que, según tenía entendido (y así fue), se alargaría hasta la hora de duración (de hecho tocaron más que los protagonistas de la noche, SECHEM). La sala Sound Stage estaba un poco desangelada si lo comparamos con su descarga en la We Rock. A esto había que unir un pequeño contratiempo que tuvieron en los dos primeros cortes, y es que uno de los micrófonos aéreos de la batería estaba caído y nadie se había dado cuenta hasta que David, el teclista de la formación, recaló en este detalle y lo colocó bien. A partir de ese momento todo sonó de lujo, pero en los dos primeros temas había un murmullo de chicharra que hacía que el bajo sonara en exceso.

Empezaron con «Abandoned and forgotten«, con esos teclados de David que siempre son tan adecuados y convenientes para dar pomposidad y epicidad al conjunto, y Eduardo Guilló, una vez más, expresivo, dándolo todo en su micrófono retro años 50. La siguiente en caer fue la ya más que conocida «The tide«, uno de los temas con mayor sentimiento y efectividad al mismo tiempo, y aunque la voz estaba algo baja al principio se pudo disfrutar. Además a su término fue cuando se solucionó el problema de sonido, con lo que desde ese momento todo fue sobre ruedas. Y qué mejor que con un tema nuevo, el que será la apertura de su futuro nuevo disco, «A dying light«. Como todos los nuevos temas, me he dado cuenta de que son mucho más dinámicos. Los contrastes entre las partes más doom y los pasajes de brutalidad death los convierten en composiciones muy atractivas para la escucha, pequeños viajes en donde se pueden apreciar muchos detalles y cuya intensidad creciente hace que pasen los minutos sin darte cuenta. «A dying light» es un ejemplo brutal de ello, con unas voces estratosféricas y un pasaje auténticamente death en el medio que machaca las cervicales de cualquiera.

Esta estructura les hacía enlazar a la perfección con otro corte de su debut, «Engraved in a stone«, donde Eduardo agradeció nuestra presencia y el hecho de que SECHEM les invitara a la presentación de su debut. De hecho el propio Eduardo llevaba una camiseta de la banda anfitriona. De nuevo a las canciones aún no registradas, interpretaron «Monolith«, con algún retazo jazzy al final, seguida de la épica y sangrienta al mismo tiempo «A cold unnamed fear«, segunda vez interpretada en directo y que fue introducida al grito de guerra de Diego Weser, el batería de SUN OF THE DYING. Hablando de Diego, es un placer verle tocar. Golpea con energía, con intensidad, pero al mismo tiempo con delicadeza. Las transiciones son perfectas y los muchos breaks y cambios que hace los interpreta con precisión milimétrica. Especialmente su golpeo de los aéreos y la capacidad de ir muy lento de brazos y rápido de piernas en algunos pasajes me tuvieron toda la noche ensimismado.

La siguiente en caer tiene visos de convertirse en mi favorita del nuevo disco: «White skies and grey lands«, un tema con algunos pasajes que podrían entrar perfectamente en el The silent enigma de ANATHEMA y en el que todos, Eduardo y las cuerdas del grupo (especialmente Casuso), hacen un trabajo soberbio. Al final, David se queda solo con sus teclados, lo que le permite a Eduardo despedirse y enlazar con «From the dead stars«, con esos patrones de batería tan diversos y contrapuntísticos que acaban en una apoteosis absoluta en la que hasta David se desmelena machacando sus teclados y dejando en el ambiente la outro de su debut, «The roar of the furious sea«. Habíamos completado así una hora de concierto que se había pasado volando, sin darnos cuenta, y que deja dos cosas claras: que SUN OF THE DYING es una de las bandas del momento en directo y en pleno proceso creativo y que el nuevo disco que aún andan mascullando me transmite muy buenas vibraciones y se convertirá en uno de mis favoritos del año cuando salga.

Era el momento de los protagonistas de la noche, que saldrían a escena poco antes de las nueve y media, después de que en la sala pusieran el tema de THE BANGLES «Walk like an Egyptian«, que por cierto era una versión que antaño hacían SECHEM. Después de algunas escuchas de Disputes with my ba, con el que de forma ambiciosa se lanzan al mercado SECHEM después de una demo y un EP, debo decir que el salto compositivo hacia delante es grande. La música se ha vuelto mucho más rica y variada. Las melodías orientales siguen estando presentes gracias a las flautas diversas que utiliza Marta (sobre todo la tenor curvada, cuya tonalidad más grave y oscura casa mejor con las guitarras), pero ahora han enriquecido la música con más elementos metálicos y progresivos y elementos culturales de otras geografías. Además han contado en el camino con la ayuda de Yossi Sassi, ex-ORPHANED LAND, que les ha producido el disco supongo que atraído por la música de la banda madrileña.

En cuanto al directo, así como quien no quiere la cosa ya había visto a SECHEM en dos ocasiones. Primero con MANEGARM, hace más de tres años, y después con ORPHANED LAND hace casi dos. Debo reconocer que en la primera ocasión de las citadas me dejaron muy frío. Entonces la banda no tenía una riqueza musical tan grande, y tenía la sensación de que dentro de su estilo, del cual no hay muchos exponentes en España, no sabían explotarlo todo lo que podían. Por otro lado no me acababa de atraer el rango tonal de Ikena, una vocalista con buena técnica y modulación pero que no consigue explotar porque apenas varía sus registros. Ambas características de la banda me hicieron ver en ambas citas un grupo con aún muchas cosas que pulir. Con este debut han mejorado en lo primero. Se han expandido musicalmente y ya no es solo Marta Sacri la que tira del carro. Pero por otro lado sigo pensando lo mismo de Ikena, que no es que lo haga mal, es que en este estilo de música tan colorista le falta una paleta más amplia. Deberían plantearse si meter segundas voces con mayor asiduidad (en el disco colabora Eduardo Guilló, por ejemplo, con voces guturales).

Lo que me faltaba por comprobar era si conseguirían trasladar al directo esta mejoría y este paso adelante que han dado en estudio. Pues bien, ya adelanto que no fue la noche para ello y la culpa fue el sonido, y por tanto la casi nula transmisión de emociones que tuvo la banda hacia el público. Pese a los ánimos del teclista Paolo (al que no se le escuchaba nada) y de Marta, y del buen uso del espacio escénico por parte de Ikena, no consiguieron que los asistentes se entusiasmaran todo lo que se podía esperar. De hecho la descarga, que duró poco más de cincuenta minutos, al final resultó un poco gris y tediosa. Ni siquiera en el único tema que tocaron de su pasado y que Marta anunció como «vuestra canción favorita, espero que saltéis y cantéis«, «Sandstorm» de su primera demo, el público se movió mucho.

Interpretaron Disputes with my ba al completo, aunque no en orden. Empezaron por «In search of inmortality«, la más larga y progresiva del trabajo, y fue la más damnificada de todas, porque aunque a lo largo de su extensión el sonido fue mejorando, inicialmente era ininteligible gran parte de la música, más allá del peso rítmico de las guitarras de ocho cuerdas de Pepo Raull y el jovencísimo Alex Chacón, la última incorporación a la banda. El pegadizo «Mummify me!» sonó mucho mejor, y debo reconocer que su estribillo funciona. Con «Horus & Seth«, tema del que han realizado un video, invitaron a subir a escena a Jorge y Eduardo, ambos colaboradores en el disco con segundas voces. El sonido había mejorado, pero era curioso que si con SUN OF THE DYING a Eduardo se le escuchó perfectamente, aquí apenas se le percibía en su parte gutural.

La muy ORPHANED LAND «Sanehat» fue la siguiente en caer, seguida de «The shipwrecked sailor«, que fue presentada por Paolo y que enlazaron con otro de los momentos notables del nuevo disco, «Rusty nail«, uno de los temas más cañeros (y que mejor funcionó en directo), con buenos solos de guitarra, pues es una de las más heavys. La única concesión al pasado que pretendió animar sin mucho éxito el cotarro fue «Sandstorm«, donde se podía apreciar el cambio que ha dado la banda, por el mayor protagonismo de la melodía oriental y el ritmo bailable. De aquí al final ya todo sería nuevo, empezando con «Bird in a cage«,  tras la cual desaparecieron de escena para que sonara enlatado el tema instrumental del disco. Volvieron para tocar «The doomed prince«, una de las que más enlaza con el pasado del grupo, al menos inicialmente, y que consiguió mover un poco a la gente gracias a sus ritmos latinos. Y pusieron punto y final con «An epic journey to Yam«, donde colabora Yossi Sassi en el disco y que aquí eligieron para cerrar, con momento festivo al final incluido, saliendo entre el público Marta, Paolo, el bajista, Santiago y Alex para crear un pequeño pogo.

Debo reconocer que tengo sensaciones encontradas. Sigo pensando que a SECHEM le falta camino por recorrer. Tienen que ser conscientes de sus virtudes y también de sus limitaciones y dentro de esto sacar el mayor partido de sus elementos. En estudio la mejoría es grande, pero en directo es un grupo que si no fuera por su aspecto visual (pintados con ojos de Horus y demás parafernalia egipcia) y porque es cierto que ganas le ponen, pierden mucho musicalmente. Si a eso le añadimos un sonido regulero (no achacable íntegramente a la sala Sound Stage, pues SUN OF THE DYING sonaron de lujo una vez solucionados sus problemas iniciales), tenemos una presentación agridulce. Pero el que la sigue la consigue y con esfuerzo todo se alcanza. SECHEM van por este camino.

Texto:

Fotografías:

Comparte:

COMENTARIOS