SCUMFUCK (USA) – Scumfuck, 2019

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Como en todos los estilos, géneros, subgéneros y demás mierda frita, el deathcore, aunque en menor medida, ha evolucionando también, de manera un poco más discreta, a otros modelos que, si bien no distan demasiado del original, estando bien hechos sí han marcado bastante la diferencia.

En el caso que nos atañe hoy, SCUMFUCK, desde Florida, nos arremeten con dos de esas vertientes que ha ido desarrollando el deathcore, pero juntas: el brutal deathcore y el deathcore sinfónico. Este proyecto fue creado en 2017 y se dio a conocer para la mayoría de los mortales, entre los que me incluyo, con aquel mortífero split junto a HOLLOW PROPHET en el que ya demostraban maneras para llegar lejos.

Esta primera aventura en solitario de SCUMFUCK se presenta en forma de EP homónimo y en tan sólo once minutos despliegan toda su brutalidad y violencia sobre el oyente, sin ningún tipo de piedad. Además, al tratarse de temas cortos, pueden ir directos a la yugular sin necesidad de invertir tiempo en florituras ni progresiones que puedan comprometer la agresividad con la que revientan nuestros tímpanos. 

La base musical está claramente marcada por el brutal deathcore, muy en la línea de bandas como SIGNS OF THE SWARM, ACRANIA o MENTAL CRUELTY, pero que al sonar junto a esos fondos orquestales que aportan esa carga sinfónica recuerdan a otros combos como los australianos MAKE THEM SUFFER o WINDS OF PLAGUE. Riffs devastadores, de los que bastarían para reducir un pueblo de seiscientos habitantes a cenizas, combinan los breakdowns característicos en el estilo con otros fragmentos más propios del death, del brutal death o incluso del black metal. 

Las voces, ejecutadas con una alta técnica por Dickie Allen (INFANT ANNIHILATOR), van desde demenciales agudos que rozan lo absurdo (en el mejor de los sentidos) y pasan por modulaciones de todo tipo echando mano de rangos medios, pig squeals o registros graves más abiertos para terminar con unos guturales graves de los que parece que un híbrido de oso grizzly y cachalote está vomitando lava. Para mi gusto le sobra un poquito de crujiente a las voces, pues hay momentos en los que parece saturar un poco, sobre todo en las partes en las que la potencia de la voz está en su punto más alto.

La parte rítmica, en lo que a percusión se refiere, tampoco es que ahonde en innovar, pues sigue los ritmos y patrones lógicos que dictan las cuerdas, pero sin duda suenan con pegada y muy bien ejecutadas, aportando más potencia si cabe a la instrumental. 

Un EP conciso, que a mí personalmente me deja con ganas de más y con ansias para que editen un trabajo más largo. Esperemos que no sea dentro de mucho tiempo.

 

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