SCARAB (EGY) – Martyrs of the storm, 2020

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Se les da bien a los egipcios esto del metal extremo. Ya únicamente con la brutal calidad que conjuga el binomio (desde mi punto de vista) más prolífico de la escena extrema de Egipto, podemos sacar esta conclusión, pero si apoyamos esto con la existencia de un subsuelo de bandas que persiguen la senda marcada por ese binomio, la cosa cobra más sentido todavía. CRESCENTSCARAB, SCARABCRESCENT o la furia de los antiguos cayendo como una implacable y letal plaga de la que sólo podrás escapar con tu muerte. Pues es precisamente una de las mitades de ese combo asesino la que nos hace escribir estas líneas. Le toca esta vez a SCARAB protagonizar estas líneas, pues traen discazo nuevo bajo el brazo.

Ondeando orgulloso el estandarte de ViciSolum Productions, bajo éste se alza este opus titulado Martyrs of the storm. Cincuenta y un minutos de barbarie y desorbitada violencia musical. Hacía mucho tiempo que un disco de death metal de estas características no conseguía ponerme de mala hostia y hacer que me hierva la sangre tema tras tema. Excepcional ejercicio el que han efectuado los de El Cairo, quienes ya mostraron una notable evolución entre su primer LP y su sucesor, siendo mucho más significativa la que ha habido desde aquel Serpents of the Nile de 2015 hasta Martyrs of the storm, cinco años después.

Ha pasado un año menos entre este nuevo LP y el Serpents of the Nile que entre el Serpents y el Blinding the masses, pero parece que han aprovechado muchísimo mejor estos últimos cinco años, pues hay muchísima más técnica entregada a los temas, que son expresados con precisión, nitidez y profesionalidad. Sus mentes y habilidades al servicio del death metal y todos ellos a su vez rendidos ante los poderes de las supremas deidades del antiguo Egipto. Y no es uno de esos discos que lleve una camiseta en la que ponga “I fucking love blast beats”, diga que el metrónomo es para ‘mataos’ y su máxima sea tocar a toda la velocidad que le permita su cuerpo. Es un disco con la inteligencia musical suficiente como para dosificar los picos de violencia máximos para ofrecer frenadas cuando estás cerca de alcanzar el éxtasis para que, cuando vuelvas a sentir que ese éxtasis vuelve, lo haga con más intensidad cada vez.

Riffs asesinos, que laceran hasta la más impenetrable de las almas, sonando completamente majestuosos, oscuros y por momentos épicos. Haciendo buen uso de diversas maneras de interpretar el death metal, suenan brutales aunque sin llegar a entrar en territorio brutal death; coquetean con el black metal, aunque sin atravesar los dominios del blackened death. Tienen equilibrio, fuerza, variedad, técnica y buen gusto, y eso, respaldado por la pedazo de producción que envuelve a este álbum, se torna mucho más intenso. El bajo resuena entre las guitarras y la percusión como si de los rugidos de un demonio de cavernosa morfología se tratase, aumentando más si cabe la sensación de violenta brutalidad que desprende cada minuto de esta extrema maravilla.

Y aunque podríamos considerar a las exquisitas orquestaciones y samples como la guinda del pastel (pues suenan al volumen exacto en cada aparición, aportando ambiente y cierto aire folclórico medio oriental), sin las líneas de percusión expuestas Martyrs of the storm no tendría el mismo sentido ni la misma calidad. Irrefutablemente impecable y excepcional la habilidad de Amir El-Saidi, siendo igualmente impecables y excepcionales su técnica y su criterio musical para poner pausa cuando toca, crear esos momentos de éxtasis intermitente tan adictivos, con arrebatos de extrema y violenta velocidad. No falla ni una puta nota, es atrevido con los recursos, figuras y fills, se le siente seguro, cómodo y decidido a reventar todo lo que se ponga en su camino, acompañado de su letal guardia de élite.

No sobra ni un sólo tema. Discazo de cabo a rabo que defiende la escena egipcia como una de sus más fieras e implacables figuras. Si lo que tu cuerpo te pide es que reúnas el valor necesario para enfrentarte a tu jefe en un duelo a muerte por conseguir el mono de jade, el picahielo y los mapas antes de que cambie la luna, ponte Martyrs of the storm. Tendrás valor para eso y te sobrará para volver al despacho de tu jefe y partir su escritorio con un ladrillo hecho de heces de cocodrilo.

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