SANCTUARY (USA) – Inception, 2017

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La historia de SANCTUARY es interesante. Infravalorados durante mucho tiempo, al igual que toda la escena del power metal norteamericano, donde grupos como VICIOUS RUMORS, OMEN, SAVAGE GRACE, MANILLA ROAD, o los FATES WARNING de John Arch, fueron eclipsados por sus homólogos europeos, que al final se hicieron con la batalla en el imaginario colectivo. El power metal americano, si bien mantenía las letras de fantasía y los agudos imposibles, no era tan barroco ni estaba tan obsesionado con las escalas clásicas, como generalmente suele pasar con el europeo (como todo, hablo de las escuelas grosso modo). Era más sucio, más callejero, y más emparentado con el speed, con gente como METAL CHURCH que podía caer perfectamente en uno u otro estilo.

Volviendo a SANCTUARY, dejaron dos opus para el recuerdo, Refuge Denied, más en los estándares del ya mencionado power norteamericano, y Into the mirror black, donde oscurecían su sonido, plantando las semillas de lo que sería NEVERMORE. No hay más que escuchar el debut homónimo de estos para notar que la sombra de SANCTUARY seguía presente. Aunque a medida que pasaron los años, esta se desvaneció y NEVERMORE estableció su propio camino, con sus propias obras maestras. Murió SANCTUARY en 1992 por peleas entre sus miembros y nació NEVERMORE, de la mano de Jim Sheppard y Warrel Dane, bajista y cantante, respectivamente.

Pero en 2010 sus integrantes decidieron enterrar el hacha de guerra y resucitar al grupo, aunque nadie dudaba que estarían a la sombra de NEVERMORE, más como un divertimento de sus miembros que un grupo 100% activo. Esto no impidió que el conjunto actuase en algunos festivales, ya se sabe, las reuniones tiran mucho, aunque no hayamos oído hablar del grupo en nuestra vida. Pero, cosas del destino, una agria separación en el grupo de metal progresivo, dio alas a SANCTUARY, que no sólo pudo aumentar su presencia en escenarios de diversas partes del globo, sino que además sacaron, tras 24 años, un nuevo disco de estudio, The year that the sun died, con un sonido muy parejo al de NEVERMORE, tanto es así que pocas similitudes había con los clásicos SANCTUARY. El debate de si era un disco descartado de NEVERMORE, si valía la pena o no haber sacado una obra nueva, que si seguía conservando algo de la esencia de los SANCTUARY de siempre… Ese debate y la opinión sobre el álbum, se las dejo al lector.

Cuando Century Media me facilitó este disco, pensé por un primer momento que era otra obra nueva, pero no, este Inception son las demos de Refuge denied, con el atractivo de dos temas que no fueron regrabados para susodicho álbum, “Dream of the Incubus” y “I Am insane”. Con esta descripción me olió mal el asunto… Y no me equivocaba.

No tengo nada en contra en que se saquen estas demos, de hecho me parece una buena idea, una ocasión de ver el proceso de construcción de un disco clásico del género. Pero en esta reedición está todo mal planteado, y explicaré el por qué. En el libreto del disco, el guitarrista Lenny Rutledge explicaba que había encontrado las cintas olvidadas en un cobertizo del estudio donde grabaron The year that the sun died, y para hacer justicia a las grabaciones, que estaban en muy malas condiciones y, según él, las copias que circulan en mp3 por la web, no son dignas de ser escuchadas por su baja calidad, decide contactar Chris “Zeuss” Harris para que remezclase el material. Y he aquí, donde encontramos el primer fallo de este Inception. Han limpiado tanto el sonido que parece más disco que el propio Refuge denied. Irónicamente el propio Rutledge se enorgullecía de que las demos tenían un aire más crudo y salvaje que el producto que acabó saliendo al final. Si pretendían eso, desde luego se lo han cargado. Si somos quisquillosos, sí es verdad que en ciertos riffs quedan reminiscencias de ese sonido maquetero analógico, pero por lo general, la sobreproducción mata todo atisbo de espontaneidad que se le presumía a la demo…

Pero lo que me he estado planteando durante la escucha del álbum es: ¿No habría sido más efectivo relanzar el disco original, y añadir estas demos a modo de bonus? Por separado no vale demasiado, para empezar porque el encanto es poder comparar versión original, y diferencias, haberlas, haylas: el tratamiento de la voz, alguna parte más alargada, otras más reducidas… La mayor diferencia es en “White Rabbit” que es una toma distinta a la que salió en el disco. Pero dos cortes y medio nuevos no valen la pena de por sí. Una decisión que no tiene mucho sentido, cuando las reediciones con múltiples bonus están a la hora del día. Porque vivimos en un mundo capitalista y hay que saber vender discos, ahora que casi nadie los compra. No hay nada malo en que Century Media quiera sacarnos los cuartos, pero de una manera atractiva y creíble.

Poco que decir sobre los temas “nuevos”, pues tanto uno como otro podían haber entrado en Refuge denied sin problema alguno.

Este Inception es una ocasión perdida para haber hecho una buen relanzamiento de Refuge Denied, y que valga la pena adquirirla, porque realmente al fin y al cabo, cuando uno escucha las maquetas, lo que le pide el cuerpo es ponerse con la obra original. Y lo que tenemos aquí es un aperitivo, sin el plato principal. Una lástima.

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