SAILLE (BEL) – V, 2021

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Portada del álbum "V" de Saille.Desde que reseñé su Gnosis de 2017, SAILLE ha acumulado méritos para recibir el apelativo de banda veterana. Con unos diez años y cinco álbumes de estudio a sus espaldas, los belgas siguen incansables en su búsqueda de un sonido propio. En el último trabajo, el ya mencionado Gnosis, se podía intuir esta intención de forjar algo nuevo a partir de partes reconocibles, con elementos relativamente vanguardistas combinados con una composición de múltiples capas de profundidad. Su estilo se podría comparar al de bandas que reciben el apelativo de death o black «sinfónico», pero sin los ornamentos y pomposidad de los que suelen ir acompañadas.

En este V (adecuadamente titulado al tratarse de su quinto álbum) esta intencionalidad sinfónica sigue estando ahí, pero de manera más tímida y subrepticia. El halo de majestuosidad emperoresca que envolvía a Gnosis está mucho menos presente, pese a la producción claramente superior del nuevo trabajo. La producción es, de hecho, el punto más fuerte de este lanzamiento, y por fin se puede decir que está a la altura de la técnica y calidad de la banda. A nivel compositivo, sin embargo, se siente menos ambicioso que su predecesor, con unas canciones que giran constantemente alrededor de un par o tres de motivos y no van mucho más allá. Aun así, canciones como la melódica «Charnel Chamber» o la excelente «Mirror Motions«, que cierra el álbum, nos demuestran que la banda es capaz de componer temas excelentes. De hecho, en el caso de esta última se exhiben todos los elementos que se echan en falta en el resto del disco, y eso que se trata de la canción más corta de los 45 minutos que dura V. A veces menos es más, y habría sido una gozada poder ver el mismo nivel de calidad en  todo el álbum.

Como decía antes, la producción es quizá el punto más fuerte de V. Ante todo, es más clara y definida que la de los álbumes previos, con un bajo mucho más oíble y que no desmerece para nada su mayor presencia. También el bombo se escucha más agudo que en Gnosis, puede que un tanto demasiado para mi gusto, pero sin llegar a convertirse en la insoportable máquina de escribir de muchas bandas modernas. La ejecución es difícilmente mejorable, como se puede deducir de lo que he dicho hasta ahora; la voz algo más deathmetalera de Jesse Peetoom le sienta como un guante a las melodías típicas del grupo, y los solos son abundantes y destacables. Un buen ejemplo de ello sería el de «Loathsome Legacy«, en el que queda patente el buen equilibrio entre técnica y melodía del que hacen gala las guitarras.

Sin duda alguna, SAILLE son una banda veterana con todas las letras, tal y como comentaba al principio de la reseña. Poseen una habilidad encomiable para crear temas épicos y con un punto adecuado de innovación, y de grabar álbumes con una producción magnífica. Sin embargo, en este V se echa de menos un poco más de variedad a nivel compositivo, ya que eso habría elevado considerablemente el nivel del disco.

 

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