SAARKOTH (GBR) – Jera, 2017

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No es una regla exacta, pero se cumple en bastantes ocasiones: la música se suele empapar del entorno en el que es creada. Hay innumerables ejemplos, aunque por centrarnos en el género que nos ocupa, es lógico que en Sudamérica el black metal de corte más hereje/blasfemo siempre haya tenido una mejor acogida. Que en los balcanes, con sus extremismos ideológicos, el NSBM haya tenido siempre un hueco. O que en las islas británicas, por sus condiciones climáticas, se haya potenciado tanto el black metal naturista”. Véase WINTERFYLLETH, PRIMORDIAL, FOREFATHER… Grupos que seguramente hayan servido de guía a unos aún novatos SAARKOTH que presentan su opera prima bajo el nombre de Jera.

Si tuviera que resumir Jera en una frase corta y ahorrarle a los lectores el suplicio de leer esta reseña, lo haría así: muy buen material, pero con cosas que pulir.

The coming of the cold” no oculta nada: una introducción suave, ambiental, con un riff limpio con un ligero delay que podría pertenecer a cualquier disco de AGALLOCH. De la misma manera “Beyond the horizon” se mete de lleno en esa corriente “naturista” que mencionábamos, con lo que ello conlleva: un predominio de los riffs melódicos, partes limpias con un ligero reverb y acordes folk, escasos blastbeats o cualquier otro elemento que conduzca a una velocidad desbocada. Como quien mira un paisaje, aquí se trata de recrearse con las vistas, o en este caso con la música. Haciendo otro paralelismo local, están en las antípodas de cafres como BLUTVIAL.

Aun así la propuesta de SAARKOTH es relativamente minimalista con respecto a otros compañeros de corriente. Es cierto que elementos como el cello para evocar melancolía en “Dreams of Emerard“, el violin en “Awake in eternal sleep” o el piano en “Jera“, a pesar de aparecer en solo una sección del corte, acaban robando el protagonismo de los mismos. Pero aun así el grupo no desvaría demasiado, no da demasiadas concesiones al folk y se adhiere bastante más al black melódico.

La producción es otro punto que refleja este minimalismo del que hablábamos antes. Cualquier obra moderna de SAOR o WINTERFYLLETH no tiene pocas capas de sonidos, precisamente. Algo comprensible, pues tratan de abarcar bastante. Jera en contraposición es bastante más crudo, a pesar de sus concesiones a la melodía y a otros instrumentos de cuerda. Todo está bastante más desnudo. Lo que oyes es lo que hay, no hay nada enterrado dispuesto a ser encontrado por oídos finos.

Ese punto medio en el que se encuentran (ni demasiado elaborado ni demasiado árido), ya sea por decisión propia o poco presupuesto (el álbum ha sido autoproducido), puede ser algo positivo o un talón de Aquiles. Una producción directa ayuda a que no desvaríen, a que no se metan en mil experimentos sónicos que aún no saben controlar. Pero por otro lado, para un estilo como este quizás resulta un tanto plano. Para evocar a la naturaleza quizás habría venido bien más potenciar a esos otros instrumentos de cuerda o una mayor introducción de samples…

Pero que nadie se equivoque, esto pertenece más al “me gustaría”, porque aunque yo considere que le falta algo, lo que hay aquí presente es de alta calidad. Ni un solo riff de relleno, no tratan de hacer más de lo que pueden e incluso introducen algún que otro breakdown y d-beat, aunque muy puntualmente.

Jera presenta errores de juventud, sí, pero muy pocos y discutibles. Es un debut muy sólido, cocinado tras meses o incluso años de ensayo y error. Con lo que el resultado final ha salido fluido, construyendo una enorme autovía por la que sólo cabe mejorar. Los cimientos y el asfalto ya están puestos para avanzar lo que sea necesario.

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