RUSSKAJA (AUT) – Kosmopoliturbo, 2017

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Si hay un grupo divertido en el mundo del “metal” ese es RUSSKAJA. Y lo pongo entrecomillado lo de metal porque realmente el hecho de que este grupo esté presente en publicaciones y festivales especializados en el género es porque han dado con una discográfica, Napalm Records, que se mueve dentro del sector, porque lo suyo es mucho más. A lo tonto el combo multiinstrumentista e internacional (aunque sean en base austriacos) lleva ya doce años y cinco discos, con una fórmula original que poco a poco se ha ido convirtiendo en aún más personal y, en mi opinión, Kosmopoliturbo es la culminación de esta personalidad. Haciendo honor a su título, RUSSKAJA se vuelve un grupo mucho más camaleónico y desenfadado si cabe y se da un buen paseo alrededor del mundo, siempre con las erres hiper marcadas de Georgij Alexandrowitsch Makazaria en su pronunciación como vocalista.

RUSSKAJA siempre fue un grupo cosmopolita y multidisciplinar, bebiendo del punk, el metal, el ska, el jazz, la música klezmer… En este “sector” del mercado musical puede resultar raro encontrar algo así, pero si nos vamos al jazz y al avantgarde tenemos un buen puñado de ejemplos como KOBY ISRAELITE, SEX MOB (y por extensión STEVEN BERNSTEIN), AUTORYNO o DAVID KRAKAUER, entre otros muchos combos y artistas del sello Tzadik de John Zorn, y si nos vamos hacia un lado más mainstream TROMBONE SHORTY. Todos ellos hacen del trasvestismo musical su bandera, sin perder raíces históricas y transformándolas hacia todo tipo de sonoridades. En este sentido RUSSKAJA hace lo mismo, añadiendo un toque folklórico que le hace viajar hacia todas las partes del mundo y hablar todos los lenguajes musicales y líricos, siendo en este sentido Kosmopoliturbo el mejor ejemplo: un disco cosmopolita.

De hecho la escucha de Kosmopoliturbo es un viaje que podría servir de banda sonora a un resumen de capítulos de la serie de documentales y libros Lonely Planet. RUSSKAJA se marcha a Japón, a España, a Francia, a Italia, a Rusia, a Jamaica… Viaja por todas partes con su música y su particular sentido del humor (que sigue intacto en el plano visual). Como un teatro de bufones, y a ritmo de charanga, tenemos homenajes a la cultura germana (“Volle kraft voraus“), la canción francesa (“Chef de cuisine“), el reggae (“Still in love“), el calor latino (una divertida “La música“), la polka (“Cheburaschka“)… todo ello mezclando pasajes rockeros, ska, riffs metálicos y algún pasaje clasicista, aprovechándose de la versatilidad musical que tiene el grupo y que me recuerda a EMIR KUSTURICA en su faceta como músico al frente de una orquesta.

Lo más excitante para mi gusto siguen siendo las bailables ráfagas de ska y la multiplicidad de voces y coros de las que hace gala RUSSKAJA. Eso y que no se doblegan ante nada y se atreven hasta con toques electrónicos, ritmos acelerados, tiempos de balada… La riqueza sonora de RUSSKAJA en general y Kosmopoliturbo en particular es abrumadora y uno no puede parar de moverse y sentirse entretenido ante tal amalgama de sonidos que vienen de orígenes culturales tan diversos y en las manos de la banda encajan de una manera tan natural, ayudados en gran parte por una producción muy directa y compensada que no tapa ningún detalle.

RUSSKAJA no es una banda para cerrados de mente, eso está claro. Sin embargo algo tienen para que en conciertos y festivales logren encandilar al personal y que nadie pueda salir aburrido de un recital suyo, ya toquen una polka, un vals o una charanga. Kosmopoliturbo es un disco global y divertido y RUSSKAJA el mejor ejemplo de que en la música no hay fronteras.

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