RUFF MAJIK (ZAF)- The Devil’s cattle, 2020

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Fijaos en la portada y la tipografía del logo en este disco. ¿Os gusta el stoner rock que estaba tan en boga hace alrededor de veinte años? Claro que sí, ¿no? ¿A quién no le gusta? A mí en esa época no me gustaba mucho. Por entonces solo me interesaba por cosas que fueran directamente al grano sin hacerme esperar. Obviamente los gustos cambian con el tiempo, pero lo que no parece haber cambiado demasiado es la salud del género ni su popularidad. Siguen saliendo discos muy buenos de este tipo cada poco tiempo y las ideas no parecen acabarse.

RUFF MAJIK apareció hace poco tiempo. The Devil’s cattle es su tercer álbum, pero yo me enteré de su existencia hace poco, porque han hecho tres discos en tres años y también tienen un par de EPs. Procedentes de Sudáfrica y con un ritmo de trabajo que casi nadie puede permitirse hoy día, RUFF MAJIK son seguramente uno de los proyectos de heavy psych más interesantes de la actualidad y de los que más acertadamente representan lo mejor que puede ofrecer el rock/metal psicotrópico.

Si algo quiero dejar claro desde el principio es que The Devil’s cattle es un disco tremendamente dinámico y divertido. Sí, es susceptible de ser etiquetado como stoner, heavy psych, sludge y demás términos de uso común, pero es un disco muy agradecido y muy fácil de escuchar. Tiene muchas canciones cortas y pegadizas con ganchos efectivos y riffs memorables. Es muy fácil acordarse de las referencias clásicas del rock desértico, pero el sonido saturado y sucio y el estilo de composición, muy directo, le dan al disco unas connotaciones garajeras que le vienen como anillo al dedo, resultando en una especie de mezcla entre QUEENS OF THE STONE AGE y THE HIVES. A esto contribuye también la voz de Johni Holiday, aguda, chillona y áspera, pero en todo momento perfectamente afinada y describiendo melodías del blues rock más clásico. Esto contrasta con la distorsión saturada, crujiente y grave de las guitarras, que ponen el centro de atención en los riffs y las texturas. Un aspecto que distingue a RUFF MAJIK de muchas bandas de este tipo es que no encontramos secciones de desarrollo psicodélico divagando en medio de los temas, sino algunas de las partes más pesadas y grandiosas del álbum. Así es imposible perder la atención. La inmediatez y el hecho de saber en todo momento dónde poner el énfasis y cuando hacen que sea un verdadero gusto escuchar The Devil’s cattle.

Por otra parte, The Devil’s cattle me ha dado la impresión de ser un disco más pesado y enérgico que los dos anteriores (Seasons de 2018 y Tårn de 2019, igualmente recomendables). Esas partes centrales que comentaba tienen gran parte de culpa, así como un sonido fuzz muy grueso, pero también las labores de percusión, repartidas entre varias personas según creo. Nada más empezar el disco “All you need is speed” nos golpea con urgencia con una caja a tiempo, para más adelante acentuar y rellenar las partes lentas más puramente sludge, convirtiéndolas en el aspecto más metalero del disco. Mi tema favorito es “Who keeps score”, la elección perfecta para un single, donde se añade a Evert Snyman como voz solista resultando en una línea que recuerda a Josh Homme. También hay temas que se acercan rock ‘n’ roll más clásico, al blues, al hardcore, al doom setentero… A mitad del disco tenemos “Jolly Rodger”, que puede llegar a recordar incluso a Chuck Berry. Más adelante, “Born to be bile” es el tema más largo y alucinógeno del disco; en él se atreven con voces atonales típicas de la música extrema y los riffs traen a la mente a ELECTRIC WIZARD, pero el siguiente, “God knows”, suena en su mayor parte como una balada de rock acústico. En fin, que hay variedad, pero con inteligencia y con criterio.

The Devil’s cattle es uno de los discos más divertidos y adictivos que he escuchado en los últimos tiempos. RUFF MAJIK ha entrado en el panorama con mucha fuerza. Les doy la bienvenida y espero que sigan así.

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