RUADH (GBR) – The rock of the clyde, 2020

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La escena del black metal atmosférico es cada vez más amplia, y con tantos nuevos artistas cada año es difícil mantenerse al día de todas las novedades. Sin embargo, uno de los sellos de los que sé que me puedo fiar casi siempre es Northern Silence Productions (GALLOWBRAID, SKYFOREST, UNREQVITED, CALADAN BROOD, etc). En esta ocasión han vuelto a publicar al escocés Tom Perrett el segundo álbum de su proyecto RUADH (que significa «rojo» en gaélico) apenas un año después de la publicación de su debut, titulado Sovereign.

The rock of the clyde parte del sonido de su álbum antecesor, explorando más terrenos y recursos que entonces, y con ello consolidando, a mi parecer, el sonido de este proyecto. Nos trae mucha más presencia de guitarra y pasajes acústicos, voces melódicas limpias, cuerdas y flautillas. Pero es que además el estilo más heavy metal, o power metal incluso, está aún más presente que en el anterior álbum, haciendo de este lanzamiento una escucha fresca, redondeada y muy original (en contraposición a lo que muchos fans de otro grupo escocés de la escena de black metal puedan decir). El paisaje de otoño que el gran ilustrador Joan Llopis (quedaos con su nombre e id a echar un vistazo a su trabajo, de verdad) se puede visualizar y notar perfectamente en todos los temas, y resulta una gozada.

Pasando al aspecto más técnico, se nota mucho la experiencia que Tom lleva a sus espaldas. Habiendo trabajado en otros proyectos de rock, y hasta de música electrónica, la visión que tiene de la producción es más amplia y objetiva que la de mucha gente que únicamente se dedica a producir metal. Los tonos de guitarra están muy logrados y definidos, el bajo queda muy bien asentado en el fondo de las frecuencias bajas y la textura de las medias acompaña muy bien el ritmo. La batería es de agradecer que sea grabada y no sampleada; da una sensación orgánica en la percusión muy satisfactoria. Es cierto que las voces hay algunos momentos en los que quedan quizás demasiado al fondo de la mezcla, pero por lo general están muy bien tratadas. Y bueno, por último, las cuerdas y los elementos sinfónicos de la obra casi sobra decir que han quedado superbien.

La emoción que transmite The rock of the clyde es como mínimo similar a la melancolía y calidez que transmitía Sovereign. Se trata de una evolución lógica y una mejora significativa en el repertorio de RUADH, y tras ello solo tengo todavía más ganas de ver hasta dónde es capaz de llegar Tom y, con un poco de suerte, poder llegar a verle en directo y conocerle algún día.

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